jueves, 30 de marzo de 2017

Cuestión de cuernos





Júpiter Amón
(s. I d.C.)

Clippeus del recinto de culto imperial
Mármol esculpido. 120 cm de diámetro
   Museu Arqueològic. Tarragona



Este clippeus o medallón monumental formaba parte del recinto de culto imperial de la Tarraco romana. En él se representa a Júpiter con su habitual barba. Sobre la frente se pueden ver los cuernos de carnero característicos del dios egipcio Amón, cuyo culto se había difundido por el Mediterráneo. Se trata pues, de un sincretismo, de la representación mixta de ambas divinidades en una sola. 

Ramsés II entre Amón y la diosa Mut.
Obsérvense que la diosa ostenta unos
largos cuernos como atributo.
Museo Egipcio. Turín.  
La representación de figuras humanas con cuernos es antiquísima. Probablemente se asociaba con la fuerza y a la fertilidad, asociada al toro o al carnero. Así, aparece ya en algunas pinturas rupestres, vinculadas a ritos de reproducción o de caza. Frecuentemente se asociaba a la divinidad: las divinidades mesopotámicas tenían el atributo de los cuernos para que se les pudiese reconocer como dioses en las representaciones gráficas, y muchos dioses egipcios tenían cuernos, como hemos visto que sucedía con Amón. En la mitología clásica se asociaban al dios Pan y a su cortejo de faunos. Los pueblos nórdicos los usaban en sus cascos como signos de la virilidad que asociaban al toro. Y podríamos seguir. 



Frontal de S. Martin de Gia (s. XIII). MNAC. Barcelona














Con la llegada del cristianismo las figuras humanas dotadas de cuernos son vistas como señal de idolatría, ya que eran el distintivo de muchos dioses paganos. Por eso desaparecen de las representaciones divinas y aparecen como el signo del mal, pasando a representar al demonio. Además este atributo bestial cuadra muy bien con el maligno, que se dota también otros elementos animales: pezuñas, rabo, orejas puntiagudas, abundante pilosidad corporal... La iconografía medieval del diablo está claramente inspirada en los faunos y sátiros paganos, y desde ahí pasa al imaginario popular, que persiste hasta hoy. 


La cabeza del Moisés de Miguel Ángel luce unos
curiosos cuernos. S. Pietro in Vincoli. Roma. 
Tal vez la única figura sagrada cristiana que aparece con cuernos es Moisés. El motivo de esta curiosa iconografía se debe buscar en un error de traducción de San Jerónimo. Según la Biblia, la cabeza de Moisés desprendía dos haces luminosos al bajar del Sinaí. San Jerónimo lo tradujo como "dos astas de luz" y esto originó que se le represente muchas veces con cuernos, más o menos iluminados, en las pinturas. Como en las esculturas era más difícil de representar, a veces se le ponían unos cuernos a secas. Como en la famosa escultura de Miguel Angel, en la iglesia de San Pietro in Vincoli de Roma. 


Grabado satírico francés (1815)

Los cuernos se han atribuido también a los maridos de una mujer adúltera. No está clara la procedencia de este atributo, aunque es un simbolismo muy vivo en el imaginario popular.  Hay quien sostiene que la expresión “poner los cuernos” podría tener su origen en el abusivo Ius primae noctis o ‘derecho de pernada’ del señor feudal a tener relaciones sexuales con la mujer recién casada de un siervo suyo. Sea como fuere, en el Diccionario de la Real Academia encontramos definida la palabra "cornudo" como: "Dicho de una personaespecialmente de un marido: Que es objeto de infidelidad por parte de su pareja" y "cabrón"como: "Dicho de un hombreQue padece la infidelidad de su mujery en especial si la consiente".


En la vida real, la cabeza humana no presenta cuernos. Estos apéndices córneos son propios de algunos mamíferos, especialmente de los herbívoros, que los usan como elemento defensivo. Su representación en los humanos es pues una cuestión exclusivamente simbólica, para evocar algunas cualidades de estos animales. 



Cuerno cutáneo. Moldeado de cera del s. XIX.
Hospital de Saint-Louis. París. 
Sin embargo, podemos encontrar cuernos en algunas patologías. Especialmente en los casos de queratosis actínicas hiperqueratósicas. En esta enfermedad, la capa córnea puede proliferar tanto que protruye al exterior en forma cónica, dando lugar a excrecencias duras que remedan los cuernos. De hecho se les conoce con el nombre de "cuernos cutáneos". 

En algunas ocasiones, los cuernos cutáneos pueden ser muy grandes e incluso incurvarse sobre sí mismos. Cuando la base del cuerno cutáneo aparece infiltrada es sugestiva de su transformación en un carcinoma espinocelular que si no se extirpa a tiempo  puede poner en riesgo la vida del enfermo. 

  

miércoles, 29 de marzo de 2017

Los aztecas, diezmados por una salmonelosis







Piedra del Sol 
(Calendario azteca)
(1250-1520 d.C.)


Basalto olivino con relieves 
360 cm de diámetro x 122 cm espesor
Museo Nacional de Antropología. Ciudad de México 



Tal vez sea la Piedra del Sol el símbolo más emblemático del período postclásico mesoamericano. Dentro de este monolito están descritos en escritura mexica, los movimientos de los astros y algunos ciclos en donde los meses duraban veinte días, los años dieciocho meses y los siglos 52 años, los cuales se renovaban. Sorprende la precisión del calendario, más ajustado incluso al movimiento de los astros que el usado actualmente. 

La espléndida pieza nos plantea una reflexión: ¿cómo pudo desaparecer una civilización tan desarrollada como la del Imperio Azteca? ¿cómo pudo un puñado de aventureros españoles someter a todo un pueblo? 

Conquista de México. Recibimiento de Moctezuma.
Museo de América. Madrid




Ya hemos tratado en algunas ocasiones este tema. Las epidemias, de enfermedades importadas del Viejo Mundo diezmaron la población azteca. A estos cataclismos demográficos los aztecas los llamaron cocoliztli. En pocos años, dos grandes cocoliztli causaron que la población de México pasara de unos 25 millones a un millón escaso. Generalmente se atribuye estas caídas demográfica a la viruela, el sarampión y otras enfermedades exantemáticas, que hicieron mella en una población sin inmunidad específica para ellas. La caída de Tenochtitlán, la capital, en manos de los españoles (13 de agosto de 1521) fue posible gracias a una grave epidemia de viruela que causó una gran mortalidad entre los indígenas. Pero sin menoscabo de lo anterior, recientemente se ha descubierto otra posible causa de elevada mortalidad: la Salmonella paratiphi C. 

Hernán Cortés apresando al emperador de los aztecas. Museo del Prado, Madrid

Johannes Krause dirige un equipo de genetistas de la Universidad Max Planck  de historia de las Ciencias, en Jena (Alemania). Recientemente han publicado un artículo  en la revista on line bioRxiv, en el que sostienen que han encontrado la prueba directa de que una cepa de Salmonella paratiphi C procedente de Europa podría haber acabado con cerca del 80% de la población azteca. Un artículo similar apareció también en la revista Nature. Los autores apoyan tal afirmación en un estudio realizado en un cementerio azteca de Teposcolula-Yucundaa, en Oaxaca, en el sur del país. Secuenciaron el ADN bacteriano obtenido de 29 individuos y comprobaron que 24 de ellos habían muerto por una fiebre entérica fatal entre 1545 y 1550. 

Pero no faltan voces que son contrarias a la opinión de estos investigadores. Según ellos la epidemia de Salmonella justificaría el cocolizli de 1545 y constituiría un hallazgo relevante, pero no se le puede imputar la drástica disminución de la población azteca, una caída demográfica que ya habría tenido lugar mucho antes. 


martes, 28 de marzo de 2017

La sífilis de Franz Schubert




Josef Abel

Retrato de Franz Schubert, joven 
(1870)

Óleo sobre lienzo  83,3 x 70 cm
Kunsthistorische Museum.  Viena.




Franz Schubert (1797-1828) fue uno de los mejores compositores del s. XIX. A pesar de su corta vida (murió con tan solo 31 años) dejó escritos más de 600 lied, el conjunto de estas obras más perfecto e importante de la historia. Además compuso música sacra, óperas, un gran número de piezas de música de cámara y nueve sinfonías. Su música es especialmente melódica y armoniosa.  

Franz había nacido en Viena, el duodécimo de una serie de catorce hermanos. Es frecuente describir a Schubert como bonachón e ingenuo, pero lo cierto es que tenía un carácter lleno de altibajos, con frecuentes accesos de ira. Fumador empedernido, no solía prestar mucha atención a su aseo personal. En lo relativo al sexo era muy hedonista y tenía un comportamiento promiscuo y libertino.  
La diversidad de compañías sexuales propició que se contagiara de sífilis a los 26 años. Aunque no tenemos constancia de un diagnóstico formal de la enfermedad, parece que no hay dudas sobre la naturaleza de la misma. Schubert presentó una erupción en todo el cuerpo, probablemente una roséola y malestar general, que le obligó a confinarse en casa de sus padres durante las primeras semanas de 1823. Tal vez esta fuera la razón por la que su octava sinfonía quedó inconclusa.  
Los médicos le recomedaron una estricta dieta alternada con periodos de ayuno, tomar grandes cantidades de té caliente, baños frecuentes y ungüentos a base de mercurio. En aquel tiempo era frecuente dar mercurio "disimulado" con el té , para evitar las murmuraciones, ya que todo el mundo sabía que el mercurio se administraba para tratar la sífilis. 

Casa natal de Franz Schubert
Pero la enfermedad continuó su progresión natural. Meses después, la erupción afectó la cara, las manos y el cuero cabelludo, el pelo se cayó de forma irregular en grandes áreas mal delimitadas, lo que lo obligó a recluirse nuevamente y a ingresar finalmente en un hospital, uno de los mayores que entonces había en Europa. Durante su estancia en este establecimiento sanitario compuso parte del ciclo de canciones de La Bella Molinera. Para disimular la alopecia se puso peluca durante un cierto tiempo, aunque parece que pudo recuperar su cabello. Moritz von Schwind, ilustrador de sus canciones escribió una carta a Franz von Schober, uno de sus amigos en la que le decía: 
"Tiene de nuevo su propio cabello, que tiene que ser cortado a causa del exantema"
En abril de 1824 aparecieron nuevos síntomas: dolor en los huesos, sobre todo en el brazo izquierdo, que le impedía tocar el piano. Y tampoco podía cantar, ya que probablemente tenía una laringitis sifilítica. La infección evolucionaba a brotes, con períodos de mejoría y empeoramiento. En 1827 las principales manifestaciones fueron cefaleas,  rubor intenso en la cara y cojera.  El tratamiento volvió a insistir en la dieta, purgas, ejercicio y más mercuriales. 
Además de las alteraciones físicas, Schubert tuvo claros episodios depresivos. Se conservan muchos testimonios escritos que hacen mención de su tendencia a la “melancolía severa”, que empeoró progresivamente en los últimos años. En marzo de 1824 escribió: 
“Me siento el más infeliz y miserable de las criaturas. Imagínate un hombre cuya salud nunca volverá a ser normal, cuyas más brillantes esperanzas no se han cumplido. Mi paz ha desaparecido, mi corazón está dolido; me acuesto esperando nunca despertar y cada mañana me recuerda las penas de ayer”.

Pero también presentaba periodos con estado de ánimo expansivo: una creatividad desbordante, locuacidad, aumento de la actividad sexual... Tal vez pudiéramos pensar en un transtorno bipolar.   Su carácter era cada vez más difícil, con arranques violentos, lo que hizo que algunos amigos se fueran distanciando. Al final de su vida se volvió muy informal: no cumplía algunos de sus compromisos profesionales y a veces descargaba su ira en un rincón del café, con violentos exabruptos, muecas y un lenguaje soez. Tal vez la afectación neurológica de la sífilis terciaria, el alcoholismo y los efectos de la intoxicación por mercurio pudieran explicar estos extraños ataques de violencia. 
Carl Jäger: Retrato de Franz Schubert (1870)
(Según una pintura previa de Wilhelm August Rieder,1825)
Colchester and Ipswich Museum
En otoño de 1828 Franz Schubert presentó un proceso con cefalea, inapetencia, astenia, vómitos y fiebre  alta que le condujo a la muerte en 20 días. Bauernfeld escribe el 17 de noviembre de 1828: 

"...permanece agotado, con la cabeza ardiendo, y por la tarde ha comenzado a tener alucinaciones". 

Se ha apuntado la posibilidad de que estuviera afectado de una fiebre tifoidea, favorecida por la anemia, la sífilis preexistente, y la intoxicación de mercurio, alcohol y tabacoHasta hace poco más de medio siglo, cuando la mortalidad por tifoidea llegaba todavía a ser hasta de 20%, las formas agudas mortales se asociaban con frecuencia a trastornos del sistema nervioso central, semejantes a los que presentó Schubert. 

Schubert murió joven y pobre. Los bienes que dejó al morir apenas eran unas pocas ropas desgastadas por el uso. Pero su herencia espiritual es gigantesca, y su obra marcó para siempre la historia de la música. Sin embargo Franz Schubert ni siquiera lo supo. Su música no había sido apreciada mientras vivió, y solamente una vez se organizó un concierto compuesto exclusivamente con sus composiciones.   


Bibliografía

Hetenyi G. The terminal illness of Franz Schubert and the treatment of syphilis in Vienna in the eighteen hundred and twenties. Bull Can Hist Med 1986 Summer;3(1):51-64.

Guerra Tapia A. Franz Peter Schubert y el estigma de la sífilis. 
http://www.nexos.com.mx/?p=8685

Martínez Palomo A. Historia clínica de una vida breve. Nexos 
http://www.nexos.com.mx/?p=8685

Rold RL. Schubert and syphilis. Journal of Medical Biography. 1995; 3: 232-235. 
http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/096777209500300409?journalCode=jmba

Franz Schubert: Serenade




Schubert - Ave Maria



lunes, 27 de marzo de 2017

Orígenes del microscopio (II): La obra de Leeuwenhoeck





Jan Verkolje

Retrato de Antonie van Leeuwenhoeck
(1680 circa
 Óleo sobre lienzo 56 x 47,5 cm 
Museum Boerhaave. Leiden. 




El cuadro que aportamos hoy es un retrato de Antonie van Leeuwenhoeck, a quien se atribuye la invención del microscopio. En realidad, ya hemos visto que no fue él quien ideó el primer microscopio, sino que hubo algunos antecedentes previos. Pero sí es cierto que a partir de Leeuwenhoeck, el invento se perfeccionó considerablemente y que sus trabajos se popularizaron y pueden considerarse el punto de partida de la microscopía.


Apuntes biográficos 

Anthonie van Leeuwenhoeck (1632-1723) nació en Delft, en el seno de una familia de cerveceros. La muerte de su padre le obligó a interrumpir sus estudios y a los dieciséis años fue enviado a Amsterdam para ganarse la vida, como contable de un comerciante de tejidos. 

Allí vio usar muchas veces la pequeña lupa de aumento usado por los mercaderes para examinar las telas. Él mismo la usaba, e incluso le gustaba examinar otras cosas que no eran tejidos. A Antonie cada vez le interesaba más el aspecto que tenían las cosas diminutas cuando se las aumentaba. Este interés le llevó a tallar lentes de aumento, adquiriendo una gran habilidad en ello. No tardó en montar su primer microscopio. 
Microscopio de Leeuwenhoeck

A los 22 años, se casó y regresó a Delft, donde obtuvo un trabajo modesto como ujier en la Cámara de Regidores, cargo que desempeñó durante 39 años. Siguió construyendo lentes y aparatos para ampliar la visión de las cosas pequeñas y examinó con sus lentes todo lo que se le ocurría: gotas de sangre, de vinagre, agua corrompida, posos de vino, trozos de piel, de hueso o de diversos órganos, pelos de erizo o de barba humana, telas de araña... Lo miraba todo sin ningún orden ni método, sin ideas preconcebidas, sin más objetivo que el de hacer visible lo que hasta entonces era invisible. Conservó buena vista hasta avanzada edad (murió a los 91 años) lo que le valió para realizar un montón de hallazgos inesperados. 



Las observaciones de Leeuwenhoeck

Aunque carecía de formación científica previa, gracias a las grandes dotes de observador de Leeuwenhoeck y a la calidad de sus instrumentos ópticos pudo realizar muchos y maravillosos descubrimientos. Se le considera el iniciador de la bacteriología, ya que también descubrió por primera vez lo que él llamaba "animálculos", y que en realidad hoy sabemos que son protozoos (1675) y bacterias (1683):
“Una increíble gran multitud  de animálculos vivos , nadando más ágilmente de lo que yo antes había visto. Los de más tamaño… retorcían su cuerpo haciendo curvas para ir hacia delante… Es más, los otros animálculos se encontraban en número tan grande que toda el agua parecía estar viva”.
Bacterias de la boca observadas y 
dibujadas por Leeuwenhoek. 

Sus dibujos de bacterias publicados en 1684 son de una excelente calidad y nos permiten reconocer varios tipos de bacterias frecuentes: bacilos, cocos, grupos de cocos, etc.

En 1677 Ludwig Hamm, un estudiante de Danzig, observó por primera vez los espermatozoides y se lo comunicó a Leeuwenhoeck, que los estudió y describió minuciosamente.  Además de los espermatozoides humanos, observó los de diversas especies (perro, conejo, cordero, lirón, gallo, rana) contribuyendo a las hipótesis que en aquel momento se discutían sobre la generación de las especies. 


Leeuwenhoeck y la Royal Society

Leeuwenhoeck no fue más que un aficionado, que aprendió de sus observaciones de forma totalmente autodidacta. No tenía cultura ni formación intelectual, e incluso ignoraba el latín, la lengua de comunicación científica del momento. 


Dibujos de espermatozoides de diversos animales.
A. Leeuwenhoeck
En 1639 con la ayuda de su amigo Regnerus de Graaf envió un primer trabajo a la Sociedad Real de Londres: unas observaciones sobre musgos, la abeja doméstica y un pequeño insecto parásito. Al principio, los científicos no concedieron mucho crédito a la carta de un pañero sin ninguna formación académica, pero la claridad de su exposición y el entusiasmo que despertó en la gente que podido mirar en su microscopio en sus continuas demostraciones terminaron por llamar la atención de los naturalistas. La futura reina Ana de Inglaterra y el zar Pedro I de Rusia figuraron entre las personalidades que se interesaron por la visión microscópica de los aparatos diseñados por el conserje holandés. 

Desde entonces, Leeuwenhoeck no cesó de enviar cartas a la Royal Society de Londres (un total de 375 comunicaciones) y a la Académie des Sciences de París (27 cartas). El conjunto de sus comunicaciones era tan extenso que fue recogido en un libro en cuatro volúmenes. 

Cuando el naturalista Thomas Molyneux, de la Royal Society de Londres fue a Delft para visitar al famoso micrógrafo, quedó decepcionado al encontrar solamente a un viejo bonachón: 
"Está dotado de grandes aptitudes naturales, pero alejado totalmente de las letras. Ignora absolutamente el latín, el francés, el inglés o cualquier otra lengua, aparte de la suya, cosa que es un gran obstáculo para su facultad de razonamiento. Como no conoce las ideas de los otros tiene en las suyas tal confianza que se lanza a puras extravagancias o a explicaciones estrambóticas, inconciliables totalmente con la realidad"

Medalla Leeuwenhoeck

En 1680 la Royal Society lo aceptó entre sus miembros numerarios. Era la primera vez que contaba entre sus miembros a un conserje, antiguo contable de un pañero, sin formación académica alguna, pero que había descubierto más cosas que todos los demás miembros de la distinguida sociedad científica. Casi dos siglos más tarde, en 1877, la Royal Society creó la Medalla Leeuwenhoeck, que se concede cada diez años para premiar a las personalidades más relevantes en el campo de la Microbiología. Algunas de los premiados han sido Louis Pasteur (1805), Martinus Beijerinck (1905) y Sergei Winogradsky (1935). 

En 1716, cuando cumplió 84 años, la Universidad de Lovaina le distinguió con una medalla de oro con su efigie y la ciudad de Delft en el reverso.

En 1715 el filósofo y matemático Gottfried Wilhelm Leibnitz (1646-1716) escribió a Leeuwenhoeck una carta en la que le decía: 
"Sería bueno que los jóvenes se formaran en la observación microscópica, para lo que debería fundarse una escuela de microscopía"
Por desgracia, este consejo cayó en saco roto y no llegó a realizarse. La microscopía se estancó y tardó más de un siglo en perfeccionarse. Fue este un lamentable error, que retrasó considerablemente el progreso de la ciencia. 



Algunos de los descubrimientos más destacados de Anthonie van Leeuwenhoeck: 

1674. Alga Spirogyra y protozoos ciliados (se considera el inicio de la microbiología y protistología)

1674. Levaduras

1675. Eritrocitos en humanos, cerdos, peces y pájaros. Consiguió fijar su dimensión de forma bastante aproximada a la realidad: "en menos de 1/30 pulgadas"(lo que equivale a unos 8.5 µm. Hoy sabemos que es de 7.7 µm)

1677. En colaboración con Ludwig Hamm observaron espermatozoos en humanos, perro, cerdo, moluscos, anfibios, peces y pájaros. Primero los interpretaron como parásitos de los genitales masculinos, pero luego se dieron cuenta de la transcendencia del descubrimiento. 

1679. Describió los cristales microscópicos de urato sódico en los tofos gotosos. En 1684 llamó la atención de como estos cristales podían lesionar el tejido adyacente y ser los responsables del dolor intenso de los ataques de gota. Transcurriría más de un siglo para que se produjera cualquier otro avance en el conocimiento de dicha enfermedad.

1680. Descubrió los foraminíferos en los acantilados de Gravesland (Inglaterra) y nematodos en el agua de un estanque. 

1683. Descubrió bacterias en el sarro dental (bacilos, selenomónadas y Micrococcus

1683. Observó microorganismos en las heces: bacterias (espiroquetas) y protozoos parasitarios (Giardia sp. y Balantidium sp.).

1683. Describió los capilares linfáticos "que contienen un líquido blanco, como la leche".

1698. Observó los capilares sanguíneos.

1702. Observó los protozoos ciliados Vorticella y Stentor , y el protozoo  Volvox.

1702. Describió las diatomeas en agua dulce. Describe la anhidrobiosis (capacidad de sobrevivir a la desecación).



Van Leeuwenhoeck y los microbios: 









Bibliografía

Hirsch, E.D. Jr. (Ed.) 2006. What Your 5th Grader Needs to Know. New York: Delta Trade Books. (Anton van Leeuwenhoek, pp. 384-5).

Huerta, R.D. 2003. Giants of Delft: Johannes Vermeer and the Natural Philosophers : The Parallel Search for Knowledge During the Age of Discovery. 

Leeuwenhoek, A. De natis è semine genitali animalculis. R Soc (Lond) Philos Trans. 1678; 12:1040 –1043.

Pedrotti PW. Anthonj van Leeuwenhoeck (1632-1723) http://vanleeuwenhoek.com/