jueves, 15 de enero de 2015

Petrus Gonzalvus y su familia.




 Retrato de Pedro Gonzalves, 

 el "Salvaje Gentilhombre"


Oleo sobre lienzo. Cámara de Arte y Curiosidades

Castillo de Ambras. Innsbruck (Austria) 







En la época barroca se tendía a representar las alteraciones curiosas o raras en la pintura. Fue también el caso de Petrus Gonzalvus (1537-1618), originario de las islas Canarias y afecto de hipertricosis lanuginosa congénita. Su enfermedad, de origen genético, le había cubierto totalmente el cuerpo de abundante vello, lo que le valió el sobrenombre de Hombre lobo de Baviera

Giulo Alvarotto, enviado diplomático del rey de Italia en la corte francesa en esas fechas, lo describió así:
"Su cara y su cuerpo esta recubierta por una fina capa de pelo, de unos cinco dedos de largo (9 cm.) y de color rubio oscuro, mas fina que la de una "marta cibellina" y de olor bueno, si bien la cubierta de pelo no es muy espesa, pudiéndose apreciar bien los rasgos de su cara".
En aquel momento, las cortes europeas tenían el gusto de incorporar a su corte personajes con enfermedades raras como bufones (más tarde esto derivó en exhibiciones en circos y ferias). Baste recordar los bufones de la corte de Felipe IV, pintados por Velázquez. Así, Petrus Gonzalvus secuestrado por piratas franceses fue llevado desde su Tenerife natal a la corte de Enrique II y más tarde a las cortes de los Farnesio en Parma y Roma, donde era conocido como don Pietro Gonzales Selvaggio (Pedro González, salvaje). Por salvajes se conocían unos personajes mitológicos, que vivían en los bosques, semidesnudos y cubiertos de pelo, armados siempre con grandes mazas. Se les atribuía una función apotropaica y a veces se colocaban estatuas de salvajes a los lados de las puertas, por ejemplo.

Pedro Gonzales, a pesar de ser exhibido como un monstruo, disfrutó de un trato de gentilhombre. Posaba para ser pintado con gran prestancia, y ricas ropas, e incluso tenía un sirviente a su servicio. Con los años, se casó con una parisina y tuvo un hijo, llamado Arrigo llamado el peloso, ya que también heredó la enfermedad. También tuvo una hija, Antonietta, que fue pintada por Lavinia Fontana (1594-1595) en un cuadro inquietante. 


Lavínia Fontana: Retrato de Antonietta Gonzales.
Oleo sobre tela. Castillo de Blois.


En el castillo de Ambras, se conserva una pequeña colección de pinturas de esta familia reunida por Fernando II de Austria en el s. XVI. El naturalista italiano Ulisse Aldovrandi estudió por primera vez el caso de la familia Gonzalves, y más tarde se popularizó el nombre de  síndrome de Ambras para designar la hipertricosis lanuginosa congénita, enfermedad muy rara, con una incidencia en la población de 1: 1.000.000. 



Actualmente hay un centenar de estos casos en todo el mundo. Se han encontrado inserciones de segmentos de cromosomas 4 y 5 en el mismo segmento de cromosoma X de dos familias, una mexicana y una china. Probablemente la inserción determina la activación del gen  SOX3, que se ha localizado al lado del lugar de inserción 

(http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21636067).




Agostino Caracci: Triple retrato (Arrigo peloso, Pietro matto y Amon nano)
Oleo sobre tela (101x133 cm) Entre 1598 y 1600
Museo de Capodimonte. Nápoles. 




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