viernes, 16 de enero de 2015

Van Eyck y el vello púbico femenino.



Van Eyck. Eva (detalle). Retablo del Cordero Místico.
Catedral de San Bavo Gante.



Van Eyck. Retablo del Cordero Místico (1432)
Óleo sobre tabla. 350 x 223 cm
Catedral de San Bavo. Gante. 



La representación del vello púbico femenino no se ha prodigado en la historia del arte. Pudor, razones religiosas y tabús sexuales, eran las responsables de una censura  obligada. Si bien había sido representado de forma esquemática en el Antiguo Egipto, donde el vello de la celestial diosa Nut se limitaba a un esquemático triángulo, aparece más raramente en la cultura grecorromana, en la que la práctica de la depilación estaba extendida en ambos sexos. 

El triunfo del cristianismo acentuó todavía más este tabú. En los casos que se representaba un cuerpo desnudo, jamás se podía plantear la representación del vello púbico. El vello es considerado como un signo de bestialidad y de lubricidad. 

La minuciosidad del arte flamenco fue la que justificó que el vello púbico, si bien de forma muy recatada comenzara a representarse. Así, Jan Van Eyck representa desnudos - y velludos - a Adán y Eva, en el retablo del Cordero Místico (s. XV). Tal vez sea esta tabla en donde por primera vez se representa el vello pubiano. Eva aparece con un prominente abdomen, que sugiere un embarazo, intentando tapar en vano su sexo con hojas de higuera. Pero el vello se desborda. Por cierto que, la distribución del vello de Eva sigue un patrón claramente romboidal, masculinizante, ascendiendo discretamente por la línea alba. Como anécdota recordaremos que el emperador Francisco José II durante la ocupación austríaca, hizo sustituir los paneles de Adán y Eva por otros en los que aparecían cubiertos por pieles. 

Otros flamencos, como Hugo van der Goes siguen el ejemplo. En La Caída del Hombre nos muestra a los primeros padres en el jardín del Edén. Unas púdicas flores contribuyen a que la visión de la zona púbica se suavice. Pero el vello se entrevé levemente a través de las flores. 

Pero estos tímidos intentos van a desaparecer muy pronto. Los desnudos renacentistas esconden el sexo, pero en caso de mostrarlo, aparece totalmente lampiño. Nuevamente el pelo pubiano es censurado y deberemos esperar hasta La Maja desnuda de Goya para que podamos contemplar nuevamente un tímido atisbo de vellosidad en la zona genital femenina. Faltan todavía muchos años para llegar al Origen del Mundo


Visión completa del políptico de Gante o Retablo del Cordero Místico. 

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