miércoles, 12 de agosto de 2015

El silenciado vello areolar





Antoni Tàpies

Paisatge transformat 
(1947)

Óleo sobre lienzo. 130 x 97 cm
Fundación Tàpies, Barcelona



Si la representación del vello corporal no es demasiado frecuente, la del vello que recubre los pezones rodeando la aréola mamaria es todavía más excepcional. El pelo areolar se asocia con connotaciones claramente sexuales, por lo que  encontramos muy pocos ejemplos de esta vellosidad en las obras de arte, víctima probablemente de un tabú como el caso de la pilosidad pubiana o la axilar. 

Uno de los pocos ejemplos lo encontramos en una obra de Antoni Tàpies, donde se refleja de forma totalmente explícita el vello genital y areolar. En este caso el vello es un elemento más de una escena agresiva, llamada a despertar la reacción del espectador. En un paisaje inquietante, el personaje central, falto de un ojo y mal afeitado, aparece desnudo y con un corte sangrante en la frente. Sostiene en brazos un personaje femenino - con ojo de cíclope y al que le falta una mano - que ríe de forma provocadora. Para rematar tan siniestro ambiente, algunos animales monstruosos reptan por el suelo y una mano solitaria pende del espacio. Una pintura que cautiva por lo tenebroso y enigmático del ambiente y que incita a mirarla repetidamente. 

Antoni Tàpies (1923 - 2012) fue un importante pintor catalán, uno de los máximos representantes del informalismo a nivel mundial.  

En los años 40-50 formó parte, con otros artistas e intelectuales catalanes (Ponç, Cuixart, Tharrats, Brossa...) del grupo "Dau al set" interesándose por el surrealismo. De esta etapa data el cuadro que presentamos hoy. 

Encuadrado en las vanguardias del s. XX, cultivó más tarde un estilo propio, abstracto aunque lleno de simbolismo. Realizó cuadros con un gran contenido matérico, con tierras  y argamasa, con grafitti, y grattage. También practicó frecuentemente el collage y las impresiones textiles. En general su obra es poco coloreada, dominando los grises, negros y colores térreos, aunque ocasionalmente lo contrasta con signos o letras deformadas en colores vivos. Su intención es dotar a su arte de una buscada rusticidad, en la línea del arte povera, consiguiendo así una carga emocional muy intensa. De esta época datan Materia gris en forma de sombrero 1966; Tres sillas, 1967; Dos cruces, 1966.

Además de su considerable producción artística, Tàpies escribió numerosos textos teóricos (La práctica del arte, 1970; El arte contra la estética, 1974; Memoria personal, 1978; Por un arte moderno y progresista, 1984). En 1984 creó la Fundació Tàpies en un antiguo edificio obra de Doménech i Montaner.  


Antoni Tàpies



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