sábado, 28 de marzo de 2015

San Isidoro. Etimologías







 Bartolomé Esteban Murillo 
(Sevilla, 1617-1682)

San Isidoro de Sevilla 
(1655) 

Óleo sobre lienzo 193 x 165 cm 
Sacristía Mayor. Catedral de Sevilla



Bartolomé Esteban Murillo era llamado el pintor de conventos, por el gran número de obras que le fueron encargadas con destino a los conventos e iglesias de Sevilla. La obra que nos ocupa fue encargada para la Sacristía Mayor de la Catedral hispalense por el arcediano Juan Federigui. Forma pareja con otro cuadro que representa a San Leandro. 

San Isidoro (560-636) fue un destacado eclesiástico, erudito y obispo de Sevilla, por lo que Murillo lo representa rodeado de libros y ataviado con los atributos episcopales (capa pluvial, mitra y báculo). Parece ser que para su realización Murillo tomó como fidedigno modelo a licenciado Juan López Talván, muy conocido en la ciudad. 

Entre las obras de Isidoro de Sevilla destaca las Etimologías, una obra enciclopédica Etimologias. En ella el libro IV De medicina, recopila buena parte del saber médico clásico. El capítulo VIII está dedicado a las enfermedades de la piel (De morbis qui in superficie corporis videntur). Allí encontramos términos que todavía utilizamos, como Alopecia, erisipela, lepra, prurigo, scabies, ulcus, impetigo, furunculus, papula, pustula, anthrax o unguentum. 


Algunas definiciones son curiosas:   

"Furunculus est tumor in acutum surgens, dictus quod fervet, quasi fervunculus"
(El furúnculo es un tumor agudo y prominente, y como que 'hierve' se le llama 'fervunculus' 
La alopecia, por ejemplo, deriva de la palabra griega antigua “αλωπεκια” (alopekía), que a su vez deriva de “αλωπεξ” (alópex) que significa zorra pequeña. Estos animales mudan de pelo dos veces al año, y durante este proceso presentan zonas desprovistas de pelo o calvas. Por similitud se dió este nombre a la caída de cabello en los humanos, y desde entonces ha conservado este nombre. En las Etimologías, San Isidoro comenta:  

"Alopecia es la caída del cabello circunscrita (...) denominada así por la similitud con la mudanza del pelo en las zorras jóvenes, a lo que los griegos llaman alopexa"

Otros comentarios hacen referencia al cáncer: 


"El cáncer se llama así por asemejarse a este animal marino (cangrejo)"

o al origen de la palabra lentigo: 

"Lentigo es la formación de una pequeña mancha redondeada, llamada así por parecerse a una lenteja"

En las Etimologías, San Isidoro nos aclara de donde derivan muchas palabras que los dermatólogos usamos cotidianamente.




viernes, 27 de marzo de 2015

Vello corporal y propaganda nazi








Cartel de propaganda nazi 
(1941 circa

Papel impreso



Tras la ocupación alemana de Polonia (septiembre de 1939), Bélgica, que hasta aquel momento había mantenido una estricta neutralidad, se vio obligada a entrar en la guerra (mayo de 1940) al ver invadido una parte de su territorio (durante la llamada operación Falb Gelb). Tras 18 días de combate, el rey Leopoldo III se rindió, el ejército alemán se apoderó del país, el gobierno belga se exilió a Londres y únicamente conservó bajo su mando el territorio del Congo Belga. 

Durante la guerra, algunos partidos belgas de corte fascista colaboraron con los alemanes (DeVlag, Unión Flamenca, y Verdinasoen Flandes; Partido Rexista en Valonia). Los ocupantes intentaron estimular el natural filogermanismo de los flamencos y el sentimiento antisemita, que estaba muy vivo en el país. 

Para eso realizaron una intensa campaña propagandística. A esta campaña pertenece el presente cartel, redactado en idioma flamenco, en el que un judío caricaturesco con una bandera británica en el pecho intenta agarrar con su mano diversos territorios europeos (Países Bajos, Frisia, Inglaterra...), a lo que los batallones de las SS alemanas contestan:  
"Ons antwoord. Het geweer ter Hand" 
(Nuestra respuesta: Sostener el fusil en nuestras manos

El judío muestra su brazo velludo con los dedos transformados en garra. Y ahí está la propaganda subliminal, el sutil mensaje a trasmitir. El vello corporal es considerado simbólicamente como un atributo peyorativo, de animalidad (y más todavía si se asocia a una garra). Esto era la idea que se quería subrayar: según la concepción nazi, los judíos no eran exactamente humanos, sino que estaban a medio camino entre el hombre y las bestias. Obsérvese en cambio la total ausencia de vello de los SS alemanes, auténtica apología de la raza aria.

El cartel termina proponiendo: 
 Vlamingen: Alle in de SS Langemarck       (Flamencos: Todos a la SS Langemarck)
El objetivo del cartel era alistar muchachos flamencos a los batallones Waffen-SS. El objetivo, en cierto modo, se consiguió. Se reclutaron dos batallones: la 28ª División de Granaderos SS Voluntarios y la 27ª División de Voluntarios SS Langemarck (que era la que proponía el presente cartel) 

Entre 1942 y 1944 fueron deportados unos 25.000 judios al campo de concentración de Auschwitz (de los que sobrevivieron menos de 2.000). Otras 20.000 personas fueron escondidas por las fuerzas resistentes. 



La propaganda antisemita alcanzó incluso los libros de cuentos infantiles.
Obsérvese, en este dibujo de uno de ellos, que el "judío errante"
tiene pelos en la mano y la barba y el cabello con greñas
y en desorden, signos sugestivos de maldad 

jueves, 26 de marzo de 2015

Fue Franklin el primero en describir la psoriasis?


J.S. Duplessis. Retrato de Benjamin Franklin (1785)



Joseph Siffred Duplessis
(1725 -1802)

Retrato de Benjamin Franklin
(1785) 

Óleo sobre tela
Smithsonian National Portrait Gallery, Washington



Joseph Siffred Duplessis fue un pintor francés que se especializó en la realización de retratos. Había nacido en Carpentras (cerca de Aviñón) y tras realizar estudios en Roma y Lyon, se instaló en París (1725), donde fue admitido en la Académie de Saint-Luc. 

Muchos de sus retratos de personajes célebres alcanzaron la fama, popularizándose en grabados y reproducciones. Entre ellos hay que recordar los de la Delfina (1771); del rey Luis XVI con ropa de coronación (1776); el del compositor Gluck (1775); los del financiero Necker; o el del conde Angiviller. 

Pero entre todos ellos destaca este retrato de Franklin, tal vez el más representativo y conocido de los que se hicieron. Este retrato fue reproducido múltiples veces en grabados en sellos y también en los dólares de papel. 


Benjamin West:
Benjamin Franklin descargando electricidad del cielo (1816 circa)
Philadelphia Museum of Art


Benjamin Franklin (1706 - 1790) fue un científico, inventor y político estadounidense considerado uno de los padres fundadores de su país, al firmar la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Su obra como científico fue muy relevante. Destacó en la investigación de la electricidad. A él se deben inventos como el pararrayos, el horno de Franklin o chimenea de Pensilvania, las lentes bifocales, uno de los primeros catéteres flexibles o el cuentakilómetros. 

Conocemos muchos datos sobre la vida de Franklin ya que comenzó a escribir su autobiografia a los 40 años. Era miembro activo de la masonería y mantuvo también múltiples actividades filantrópicas, como la creación de la   primera biblioteca pública de Filadelfia, la fundación del primer hospital de la ciudad y la de la Universidad de Pensilvania. 


Benjamin Franklin en Londres (1767)

Sus notas autobiográficas también nos han dejado el testimonio de sus enfermedades, especialmente diversas alusiones a su psoriasis en los años 1777 y 1780. En aquel momento, la psoriasis todavía no estaba bien individualizada como enfermedad. Franklin se refería a su psoriasis como caspa (y a veces como Scurff) lo que significa la presencia de finas escamas secas o placas. También se quejaba en algunas ocasiones de prurito y dolor. Al parecer sufrió repetidos brotes de bastante intensidad. A él se debe una minuciosa descripción de la enfermedad, bastantes años antes de que fuera descrita por Robert Willan (1808) y Ferdinand von Hebra (1841), por lo que no falta quien considera que Franklin fue quien describió realmente esta enfermedad, avant la lettre


The Scurf appears to be compos’d of extreamly thin Scales one upon another, which are white, and when rubb’d off dry, are light as Bran. When the Skin is clear’d in the Bath, it looks red, and seems a little elevated above the sound Skin that is around the Place; but it is not sore: And in a few Hours after, it becomes dry, and feels stiffned  as it were with the first thin Coat of the new Scurff. . . . The fine Lamina seem to be formed one under another, and not to make an united thick Substance by adhering together. In rubbing them off they separate, like Talc, each having a Polish that shines.   
(Franklin 1777).

He aquí algunos otros escritos de Franklin sobre su psoriasis, en la que vuelve a describir algunos aspectos clínicos y señala su periodicidad estacional: 


1777

I first observ'd a kind of Scab or Scurff on my head, about the Bigness of 
a Shilling [in the early 1770s]. Finding it did not heal, but rather increas'd 
I mention'd it to my Friend Sir J.P. who advis'd a mercurial Water to wash 
it, and some Physic. It slowly left that Place but appear'd in other Parts of 
my Head.

[In 1776] I went to Canada. On the passage I suffer'd much from a number 
of large Boiles. In Canada my Legs swell'd and I apprehended a Dropsy. 
Boils continu'd and harrass'd me after my Return, but the Swelling of my 
Legs pass'd off. The Boils however left round them a kind of dry Scab or 
Scurfiness, which being rubb'd off appear'd in the Form of white Bran.

. . . In my Passage to France Nov. 1776 I lived chiefly on Salt Beef, the 
Fowls being too hard for my Teeth. But being poorly nourish'd, I was 
very weak at my Arrival; Boils continu'd to vex me, and the Scurff 
extending over all the small of my Back, on my Sides, my Legs, and my
Arms, besides what continued under my Hair, I apply'd to a Physician,
who order'd me Bellosto's Pills and an Infusion of a Root...  

I took the Infusion a while, [but] it being disagreable, and finding no
Effect I omitted it. I continu'd longer to take the Pills; but finding my 

Teeth loosning and that I had lost 3, I desisted the Use of them.
I found that bathing stop'd the Progress of the Disorder. I therefore took 
the Hot Bath twice a Week two Hours at a time till this last Summer. 
It always made me feel comfortable, as I rubb'd off the softned Scurff 
in the warm Water; and I otherwise enjoy'd exceeding good Health.

. . . In July the Disorder began to diminish, at first slowly, but
afterwards rapidly; and by the Beginning of October, it had quitted
entirely my Legs Feet Thighs, and Arms, and my Belly, a very little
was left on my Sides, more on the small of my Back, but the whole
daily diminishing. I observ'd that where there was no Redness under
the Scurff, if I took it once off it did not return. I had hardly bath'd in 

those 3 Months. I took no Remedy whatever and I know not what 
to ascribe the Change to, unless it was the Heat of the Summer, which 
sometimes made me sweat, particularly when I exercis'd. I had five 
Boiles just before the Amendment commenc'd, which discharged a
great deal of Matter. And once my Legs began to swell.



October 3rd 

I ate no Breakfast, but a hearty Dinner, and at Night found my Back 
itch extreamly near the Shoulders which continues to day the 4th. 
I ate some Salted Beef at Dinner yesterday but not much. I wish the 
Cool Weather may not bring on a return of the Disorder.




October 4. 

The Itching continues, but somewhat abated.


October 6. 

Drank but one Glass of Wine to day; the Itching almost gone. I

begin to think it will be better for me to abstain from Wine. My

Dinner to day was Mutton boil'd and Fowl, with a good deal of
Fruit.



October 12. 

I have lately drank but little Wine. The Itching has not return'd. 
The Scurff continues to diminish. But yesterday I observ'd my 
Ancles swell'd. I suppose my having us'd no Exercise lately may 
be the Cause.


January 14, 1779.

The Swelling above mention'd continu'd some few Weeks, being 
greatest at Night, my Complexion at the same time not fresh; at
length the Itching return'd, and a new Set of Eruptions of scurfy
Spots appear'd in many Parts of my Body. My Back had never been
entirely clear'd and the Scurf began to increase there and extend
itself. But it is not yet so bad as it has been, and it seems to spare
the parts that were before affected, except in my Back. The Swelling
has left my Legs, which are now as dry and firm as ever, and I feel
myself otherwise on perfect health, and have as much Vigour and
Activity as can be expected at my Age. So that I begin to be more
reconcil'd to this troublesome disorder, as considering it an Effort
of nature to get rid of Peccant Matter, that might if not so discharg'd, 
break up my Constitution.



January 16, 1780. 


I have enjoy'd good Health ever since the last Date. Towards the 
End of the Summer most of the Disorder in my Skin disappeared, 
a little only remaining on my left Arm, a little under each Breast, 
and some on the small of the Back. I had taken at different 
times a good deal of Dr. Pringle's Prescription; but whether that 
occasion'd the Amendment, or whether it was the Heat of the 
Summer as I suppos'd in October 1778, I am uncertain. The disorder
seems to be now increasing again, and appears upon my hands. I am
otherwise well; my Legs sound; To-morrow I enter my 75th Year. ·










miércoles, 25 de marzo de 2015

Duchamp: Se ruega tocar





 Marcel Duchamp 
(1887-1968)

Prière de toucher 
(1947) 

Látex pegado a terciopelo negro sobre 
base de cartón, en marco con vidrio.
 41,8 x 34,7 x 7,1 cm 
Centre Pompidou. Paris



Hace poco nos referíamos al sentido del tacto y a como se intentaba representar en la época barroca. Hoy veremos una visión contemporánea del mismo. 

Marcel Duchamp fue un artista polifacético. Alternó el caricaturismo con la pintura. Pasó por casi todas las tendencias artísticas del s. XX (impresionismo, postimpresionismo, fauvismo, cubismo) sin comprometerse con ningunade ellas. Este afán investigador sería una de las constantes de su arte. 

En 1913 inició los estudios preparatorios para El gran vidrio, una obra de síntesis entre pintura y escultura. Durante esta misma época comienza a producir sus primeros ready-made, objetos cualquiera sometidos a escasas o nulas modificaciones, que eleva a la categoría de arte, por la mera voluntad del artista. Uno de ellos un urinario invertido que tituló Fuente constituye uno de los iconos artísticos más significativos del arte del s.XX.

En 1917 con  Francis Picabia, divulgaron el movimiento Dadá en Estados Unidos. dede 1934 estableció fuertes relaciones con el movimiento surrealista, especialmente con André Breton. 

La obra Prière de toucher (Se ruega tocar) es una muestra de la proximidad de Duchamp con los surrealistas. Fue concebida para la portada del catálogo de la exposición Le Surréalisme en 1947, organizada con Breton en la Galerie Maeght de Paris: Un seno postizo de látex pegado sobre un cartón. Al dorso del catálogo figuraba la leyenda: Se ruega tocar (Irónicamente, esta leyenda es precisamente lo contrario del aviso que puede verse en muchos museos: Se ruega no tocar)  

Esta obra es pues una invitación a ir más allá del sentido de la vista (que generalmente es el usado en Occidente para contemplar el arte) en beneficio del sentido del tacto, mucho más materialista. Propone abandonar las prácticas académicas y las ideas preconcebidas para ir más allá. 

Además de esta reivindicación del sentido del tacto, la obra tiene una intención claramente provocativa y deja entrever una clara dimensión erótica (tan apreciada por el surrealismo) que es una constante en Duchamp: la sexualidad aparece de forma insistente en su obra, frecuentemente relacionada con el voyeurismo.  


martes, 24 de marzo de 2015

La Gioconda del Louvre versus la copia del Prado.





 Leonardo da Vinci 

La Gioconda (Mona Lisa) 
(1503-1519) 

Óleo sobre tabla 77 x 53 cm
Museo del Louvre, Paris  




Leonardo da Vinci (1452-1519) es probablemente el arquetipo más representativo del homo universalis del Renacimiento: científico, inventor, pintor, escultor, anatomista, escritor, músico... su curiosidad solamente es comparable a su capacidad de inventiva. Entre sus pinturas, las más emblemáticas son la Última Cena y la Gioconda o Mona Lisa

La Gioconda es una enigmática pintura sobre tabla. Fue adquirida por el rey Francisco I y pasó posteriormente al museo del Louvre, donde atrae continuamente la atención de los visitantes. Su nombre proviene de la probable identidad de la modelo, la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, que se llamaba Lisa Gherardini. De ahí seriva su otro nombre Mona (por Madona, señora) Lisa. 

El retrato fue pintado entre 1503 y 1519 y fue retocado varias veces por su autor. Leonardo recurrió a la técnica del sfumato, o difuminado, si bien actualmente es menos perceptible por el oscurecimiento de los barnices. Tal vez por esta técnica, por la misteriosa expresión del rostro de Mona Lisa, o por la leyenda forjada alrededor del cuadro, con varios robos incluídos, la Gioconda es sin duda el cuadro más célebre del mundo. La sonrisa de Mona Lisa es una de los mayores atractivos del cuadro. Se trata de una sonrisa casi insinuada, que desaparece al mirarla fijamente y reaparece al mirar otros detalles del cuadro. 

Hace pocos años apareció otra Gioconda en los almacenes del Museo del Prado de Madrid. Fue restaurada y profusamente estudiada en el año 2010, con motivo de una exposición en el Louvre que había solicitado el préstamo de la copia. El estudio reveló que coincidía muy exactamente con la obra de Leonardo, incluyendo los retoques, si bien su estado de conservación es mucho mejor. Se cree que sería una obra del taller de Leonardo (probablemente por discípulos aventajados como Francesco Melzi o Andrea Salai) no descartándose totalmente que el propio maestro hubiera intervenido en ella parcialmente (véase video al final del post). 




La Gioconda del Museo del Prado

En la Gioconda del Louvre, por ejemplo, se observa una ausencia total de cejas, cosa que no ocurre en la copia del Prado, que presenta unas cejas muy finas, bien recortadas, depiladas parcialmente. La ausencia de cejas de la Gioconda parisina puede ser por haberselas depilado (moda), por no haberlas pintado Leonardo (retoque o recurso pictórico) o por un problema patológico (alopecia).  


Arriba:
La Gioconda del Louvre. Ausencia total de cejas, madarosis universal,
pequeño nevus en canto interno derecho, pequeña ulceración 
en borde 

libre palpebral derecho y posible xantelasma en canto interno izquierdo

Abajo:
La Gioconda del Prado: Cejas finas, madarosis parcial y ausencia de xantelasma. 

También nos encontramos con una falta total de las pestañas (madarosis) en el primer caso (Louvre), mientras que en la copia del museo de Madrid la madarosis es parcial e incompleta. 

Lo más interesante es la presencia de una pequeña mancha amarillenta en el canto interno del ojo izquierdo, en el caso de la Mona Lisa del Louvre. Podría ser interpretado como un xantelasma, depósito de grasa que a veces se asocia con dislipemia (colesterol o triglicéridos elevados). Aunque  podría ser simplemente un acúmulo de barniz en esta zona del cuadro. La copia del Prado no presenta ni rastro de esta posible alteración. 



En ambas Giocondas (arriba, Louvre; abajo, Prado)
se observa una formación abultada en el dorso de la mano derecha.
Un posible xantoma?
En ambas obras se observa la misma lesión sobreelevada en el dorso de la mano derecha, que podria corresponder a un xantoma (tumor por acúmulo graso). Este detalle podría relacionarse con la presencia del posible xantelasma en el canto interno ocular. 




Nota: Algunas imágenes de este post han sido tomadas del artículo:  E. Santos-Bueso, E. Vico-Ruiz y J. García-Sánchez. Patología ocular en la obra de Leonardo da Vinci. Estudio comparativo entre la Mona Lisa y la copia del museo del Prado. Arch Soc Esp Oftalmol vol.87 no.11 Madrid nov. 2012



Estudio técnico y restauración de la Gioconda del Museo del Prado: 












lunes, 23 de marzo de 2015

Ictiosis, sirenas y tritones






 Sirena
(s. XII)

Capitel de la iglesia de S. Claudio de Olivares 
Zamora



La ictiosis es una enfermedad cutánea de origen genético en la que la piel se cubre de escamas tomando un aspecto similar al de un pez (ἰχθύς  ictios significa pez en griego, y de ahí deriva el nombre de estas afecciones). Muchas veces se ha recurrido al nombre de hombres-pez o mujer-lagarto para designarlas popularmente y lamentablemente durante el s. XIX y primera mitad del s. XX fueron muchas veces exhibidos en circos y ferias.  

Las sirenas son unos personajes míticos, mitad hombre y mitad animal. En el mundo grecorromano, las sirenas eran híbridos de pájaro, no de pez. Sus cantos, muy agradables, atraían a sus víctimas, que luego eran devoradas. En la Odisea, Ulises, que había sido advertido por Circe, tapa los oídos de sus compañeros con miga de pan y se hace atar al palo mayor de su barco para no caer en la tentación de dejarse seducir por los melodiosos cantos de las sirenas (Canto XII). 

Ulises atado al palo de su barco, para resistir la tentación de los cantos de sirena.
Mosaico romano (s. III).  Museo del Bardo, Túnez

También Jasón y sus argonautas fueron tentados por los cantos de las maravillosas mujeres-ave, pero cuando estaban cerca de ellas, Orfeo entonó un canto tan bello y que cautivó tanto a los marineros que dejaron de escuchar a las sirenas. 

Sirena-pájaro. Capitel de la iglesia de Santiago de Breixa (Galicia) 

A partir del s. VII-VIII,  comienza a aparecer la idea de las sirenas-pez. En el Liber Monstruorum de Diversis Genibus se afirma:  
Las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. desde la cabeza al ombligo tienen cuerpo femenino, y son idénticas al género humano; pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades 
 Aunque las sirenas-pez convivieron un cierto tiempo con las sirenas-ave. Podemos encontrar  simultáneamente los dos tipos en algunas iglesias, como la de Santiago de Breixa, en Galicia.



Sirena de cola doble.
Sant Pere de Galligants. Girona. 
Sirena con un pez en la mano.
Iglesia de Santiago de Breixa (Galicia). 

El pez era considerado el símbolo de la lujuria 


Tritón, por su parte era el equivalente masculino de las sirenas, también con cola de pez. La mitología lo consideraba hijo de Poseidón, dios del mar y de la ninfa de la espuma, Anfitrite. Era un mensajero de las profundidades marinas y solía llevar un tridente en la mano, como su padre. Pero su atributo característico era una caracola marina. Con su son podía agitar o calmar las olas del mar. Su sonido era tan terrible que bastaba por sí solo para ahuyentar a los gigantes.

Escultura de Tritón en la fontana del Moro, en Piazza Navona, Roma. 

Aunque ya hemos advertido alguna vez de lo inadecuado de transportar la mitología a la realidad, algunas patologías  pueden remedar bastante a estos seres marinos. La sirenomelia o síndrome de la Sirena es una malformación congénita en la que ambas piernas aparecen soldadas en una sola, a modo de la cola de las sirenas. Y por supuesto hemos de recordar los casos de ictiosis, que presentan el cuerpo cubierto de escamas, la piel seca y quebradiza y en algunos casos (ictiosis arlequín), ectropion, labios prominentes y evertidos y orejas reducidas. En el imaginario popular la observación de estas patologías puede tener su peso y ser transformadas fantasiosamente. El padre Feijoo ya se refería en el s. XVIII al hombre-pez de Liébana, y Gregorio Marañón trató de esos escritos. Y hay algunos ejemplos más: el Peje-Juan de Cádiz, el pez-monje de Dinamarca o el pez-obispo en Alemania. Algún día volveremos sobre ellos para continuar hablando de este tema. 

John W. Waterhouse. La sirena (1901)