sábado, 11 de abril de 2015

El callista en los baños, de Malévich







 Kazimir Malévich
(1878 - 1935) 

El callista en los baños 
(1910) 

Óleo sobre lienzo  
Stedelijk Museum, Amsterdam



Kazimir Severinovich Malevich (Казимир Северинович Малевич, Kiev 1878 - Leningrado 1935) fue el creador del suprematismo, uno de los movimientos artísticos de la vanguardia rusa del s. XX, que defendía la abstracción geométrica. 

En 1915 expuso su famoso Cuadrado negro, y publicó Del cubismo y el futurismo al suprematismo, en donde resumía su nueva teoría artística. A partir de aquí representa casi exclusivamente figuras geométricas - con predominio del cuadrado - sobre un fondo blanco.  


Tras la Revolución Rusa (1917) se convirtió en un miembro activo de los comités revolucionarios ocupando varios cargos docentes y publicando obras sobre teoría del arte. A partir de 1930 comenzó a tener problemas con las autoridades soviéticas por su relación con artistas alemanes (Bauhaus) y fue arrestado. En los últimos años de su vida regresó a la figuración, aunque se sospecha que siguió realizando obras suprematistas datándolas en años anteriores para evitar conflictos. 


En esta obra, de 1910, Malevich representa una escena poco común: un callista haciendo la pedicura en los baños. Ya Degas había representado un tema parecido, si bien a domicilio. 


Esta pintura me evoca el cuidado de los pies, tan importante en todos y especialmente en los diabéticos. Y en las condiciones patológicas frecuentes en los pies (hiperqueratosis, verrugas plantares, tinea pedis, onicomicosis...) que frecuentemente son advertidas por primera vez en el curso de estas sesiones de pedicura. 



Tate Shots: Malevich, First Look




Malevich at Tate Modern




viernes, 10 de abril de 2015

Fue la sífilis la causa de la locura de Nietzche?





 Edvard Munch  (1863 - 1944) 

Friederich Nietzsche (1906)

Óleo sobre lienzo  
Thielska Galleriet, Estocolmo  



«La tierra, dice Él, tiene una piel, y esta piel está enferma. 
Una de las enfermedades que sufre se llama hombre»

F. Nietzsche. Así habló Zarathustra.     




Edvard Munch (1863-1944) fue un pintor y grabador noruego, figura precursora del expresionismo. Con su cuadro El grito (del que realizó 4 versiones) revolucionó completamente este estilo pictórico, influyendo considerablemente en la historia del arte. Solía afirmar que así como Leonardo da Vinci había diseccionado y estudiado el cuerpo humano para reflejar mejor su anatomía, él intentaba diseccionar almas para seflejar los sentimientos. Y fueron precisamente los sentimientos - en especial la angustia, la soledad, la muerte y el erotismo - los que se convirtieron en sus temas predilectos.  

No es raro que también realizara un retrato del filósofo F. Nietzsche (1844-1900) en el que afloraban estos y otros sentimientos. Nietzsche, fue un gran pensador, que influyó considerablemente en las corrientes existencialistas, fenomenológicas, postestructuralistas y postmodernos. Junto con Marx y Freud es considerado uno de los tres maestros de la sospecha

El 3 de enero de 1889 Nietzsche tuvo un colapso mental mientras se encontraba en la ciudad de Turín, en plena calle. Un cochero castigó duramente a su caballo en plena calle. Nietzsche intentó proteger al animal, rodeándolo con sus brazos y a continuación cayó desplomado. Tras este accidente, escribió unas extrañas cartas con claros signos de megalomanía y demencia a algunos de sus amigos (entre los que estaban la esposa de Wagner, Cósima Wagner, y el historiador suizo Jacob Burckhardt). A partir de aquí la locura se apoderó de él y lo tuvieron que ingresar en un manicomio de Basilea primero y poco después en una clínica psiquiátrica de Jena, dirigida por el Dr. Otto Binswanger. El resto de su vida lo pasó con las facultades mentales afectadas, en un estado psicótico, agazapándose en los rincones y bebiendo su propia orina. 

El origen de la locura de Nietzsche ha sido motivo de controversias. Se ha especulado de que su causa podría ser una sífilis terciaria. Es cierto que Nietzsche sufrió una sífilis, cosa por otra parte muy frecuente en aquel tiempo, pero no tenemos pruebas concluyentes de que su locura fuese causada por la sífilis terciaria. 

Por diversas fuentes sabemos que Nietzsche fue tratado de  sífilis en 1867, a los 23 años. Presentaba una inflamación ocular. Su médico, el Dr. Otto Eiser comenta las lesiones oculares y las que tenía en el pene, y destaca que había tenido diversas relaciones sexuales. En su historial clínico consta que había sido infectado por sífilis en 1866, lo que parece coincidir con las cicatrices que tras su muerte se hallaron en su pene al realizarle la autopsia. Algunos testimonios de la época sostienen que el filósofo se habría contagiado en un burdel berlinés durante su época de estudiante. 

Las cartas que escribió Nietzsche entre 1867 y 1889 nos proporcionan datos muy detallados sobre su sífilis secundaria (dolor, lesiones cutáneas, problemas de visión). En los últimos años de su vida, la euforia y desinhibición son evidentes. Éstos pueden ser síntomas de sífilis terciaria, que aparecen a medida que se produce una destrucción parcial de los tejidos cerebrales, y que conlleva un gran deterioro intelectual y disartria (dificultad en la articulación de palabras).   


E. Munch: Retrato de F.W. Nietzsche





























La posible sífilis de Nietzsche fue una teoría muy bien acogida por sus detractores, que durante mucho tiempo se encargaron de propagarla. Especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, ya que la teoría del superhombre nietzscheano había sido aprovechada por los nazis para justificar algunos aspectos de su pensamiento xenófobo. 

Sin embargo, recientemente algunos piensan que podía haber tenido otro origen, no infeccioso. Entre estas otras teorías, destaca la del tumor cerebral, probablemente un meningioma retroorbital. La hipótesis se sustenta sobre el hecho de que Nietzsche no presentaba la cara inexpresiva y el hablar lento de los sifilíticos terciarios. Los dolores de cabeza y los progresivos problemas de visión se explicarían por el progresivo desarrollo del tumor encefálico. 

Finalmente Stefan Zweig en su libro La lucha contra el demonio realiza una psicobiografía de Nietzsche donde defiende que la locura del filósofo tendría un origen exclusivamente psicógeno.  

Sin embargo, a pesar de estas alternativas, el origen luético de la locura y muerte de Nietzsche sigue planteándose como una de las hipótesis más difundidas.




Música: 
Lauretta Altman. Frederic Nietzsche (Presto y Fantasía)












jueves, 9 de abril de 2015

Bañeras recicladas


Vista posterior de la tumba del rey Pedro III de Aragón, 
construida sobre una bañera romana de pórfido rojo.
Monasterio de Santes Creus (Catalunya)


 Bertomeu de Girona (s. XIII)

Tumba del rey Pedro III de Aragón 

Monasterio de Santes Creus, Aiguamúrcia (Catalunya)  




Si algún día visitáis la iglesia del monasterio cisterciense de Santes Creus, en Catalunya (visita que os recomiendo vivamente, ya que es de un gran interés) os encontraréis, a ambos lados de la iglesia con sendas tumbas reales. La del lado del Evangelio (a la derecha, mirando el altar) es la del rey Pere el Gran (III de Aragón y II de Catalunya), el hijo y sucesor de Jaume I el Conqueridor. Al otro lado de la iglesia, las tumbas del hijo de Pere, Jaume II el Just y la de su esposa la reina Blanca de Anjou. 

Tumba de Pere el Gran. La parte inferior, de pórfido rojo, es una bañera romana reutilizada. 



Probablemente, la tumba de Pere el Gran os llame la atención. Su parte inferior es una bañera romana de pórfido rojo, usada a guisa de sarcófago. La reutilización funeraria de una bañera, puede resultar chocante a primera vista. Las bañeras romanas de pórfido eran poco frecuentes en la Edad Media y eran un objeto suntuario de gran valor, usadas por los emperadores o tribunos de alto rango. Solamente han llegado a nuestros días once ejemplares. La pieza en cuestión fue traída como botín de guerra por el almirante Roger de Llúria que por entonces se enseñoreaba del Mediterráneo al frente de los almogávares, unos terribles soldados mercenarios. Por cierto que a los pies del rey una lápida recuerda la fidelidad del almirante que quiso ser enterrado a los pies de su señor. 


Patio del Palacio Real de Santes Creus.
Obsérvese la columna de pórfido
debajo de la escalera
Se trata sin duda de un alveus, una bañera procedente probablemente del Palatino romano y que se usaba para tomar baños calientes. Está realizada en pórfido rojo, una piedra ígnea plutónica de una dureza superior a la del granito. Su nombre deriva del latín porphyra (piedra púrpurea) y por su color y dureza era considerada por los romanos como semipreciosa. Ya los egipcios la consideraban una piedra sagrada. La pieza está muy bien pulimentada y está decorada en su parte central con una cabeza de león. También presenta unos relieves remedando dos argollas a ambos lados.

En el palacio real adjunto al monasterio de Santes Creus hay una columna de este mismo material, probablemente procedente del mismo botín. 


Tumba de Federico II (al fondo) y Enrique IV (delante).
Catedral de Palermo, Sicilia. 
No es raro pues que la tan apreciada bañera de pórfido fuera destinada a sarcófago real. La reutilización de bañeras de pórfido en sarcófagos fue bastante habitual durante el imperio romano y en el imperio bizantino. El rey Jaume II, hijo y sucesor de Pedro, visitó en Palermo las tumbas reales de la dinastía Hohenstaufen. Dos de ellas, las de Enrique IV y Federico II estaban construidas reutilizando unas bañeras romanas, y probablemente de ahí tomó la idea el rey. A su regreso de Sicilia, Jaume encargó al mestre Bertomeu de Girona la realización de una tumba para su padre, aprovechando como urna la bañera de pórfido rojo. La bañera (ya convertida en urna funeraria) fue cubierta por un templete policromado con 16 figuras de santos y apóstoles y un pináculo central.  El vaso de pórfido reposa sobre dos leones de piedra blanca y todo el conjunto está rematado por un bello templete gótico con tracerías.

En la pared de enfrente de la tumba real podemos encontrar una lápida con un epitafio en latín:

PETRUS QUEM PETRA TEGIT GENTES ET REGNA SUBEGIT,
FORTES CONFREGITQUE CREPIT, CUNCTA PEREGIT, 
AUDAX MAGNANIMUS SIBI MILES QUISQUI FIT UNUS, 
QUI BELLO PRIMUS INHERET JACET HIC MODO IMUS, 
CONSTANS PROPOSITO VERAX SERMONE FIDELIS,
REBUS PROMISSIS FUIT HIC ET STRENUUS ARMIS, 
FORTIS JUSTITIA VIVENS AEQUALIS AD OMNES, 
ISTIS LAUDATUR VI MENTIS LAUS SUPERATUR, 
CHRISTUS ADORATUR DUM PENITET UNDE BEATUR, 
REX ARAGONENSIS COMES ET DUX BARCINONENSIS, 
DEFECIT MEMBRIS UNDENA NOCTE NOVEMBRIS, 
ANNO MILLENO CENTUM BIS ET OCTUAGENO,
QUINTO, SISTE PIA SIBI TUTRIX VIRGO MARIA.


Que podría traducirse por: 


Pedro, que esta piedra cubre, sometió reinos y gentes
abatió a los poderosos y cumplió empresas ingentes,
sus soldados fueron como él, magnánimos y valientes.
Él, que fue el primero en la guerra, así ahora aquí yace.
Constante en sus propósitos, de palabra veraz,
fiel a sus promesas y en las armas audaz
Gobernante enérgico, vivió la justicia para todos igual,
fue muy loado, pero su mente superó todas las alabanzas
Adoró a Cristo, y alcanzó la beatitud por la penitencia.
Rey de Aragón, Conde soberano de Barcelona,
Entregó sus miembros la undécima noche de noviembre
del año mil doscientos ochenta y cinco.
Sea su valedora, siempre pia, la Virgen María. 

(Traducción Xavier Sierra)

Probablemente por su gran solidez, la tumba de Pere el Gran se libró del saqueo que sufrieron las otras tumbas de Santes Creus durante la primera guerra carlista (1835). La tumba de Pere el Gran, la única tumba real intacta desde el s. XIV fue recientemente abierta para su estudio científico (véase video al final de este post). La momia del rey, de talla bastante elevada para la época (171 cm) estaba colocada en la postura habitual de quien toma un baño, si bien se le habían amputado los pies para facilitar su colocación. Los pies se encontraban entre las piernas. El rey estaba vestido con un sayo y no tenía ajuar funerario. Debajo de la momia real, embalsamada y en un relativo estado de conservación, se halló una bolsa conteniendo cabellos, probablemente del propio rey, seguramente como parte de un ritual que no conocemos bien. 



Bañera de Nerón, en pórfido rojo. Museos Vaticanos, Roma. 


Como hemos visto, la idea de usar bañeras de pórfido como urnas funerarias - especialmente de reyes - no era nueva. Aparte de las tumbas ya mencionadas de algunos reyes de Sicilia, mencionaremos la de Teodorico, que usó una de ellas para su tumba, que aún puede verse en su mausoleo, en Rávena. 

Bañera romana reutilizada como tumba.
Mausoleo de Teodorico, Ravena.
Otras veces podemos encontrar bañeras de pórfido usadas para otros fines. En la Catedral de Milán hay una de ellas, en perfecto estado de conservación, y cubierta por una tapa, que se usa como pila bautismal. 


Bañera romana de pórfido reutilizada como pila bautismal.
Catedral de Milán. 






Poco se debían imaginar los distinguidos romanos que tomaban los baños en estas lujosas bañeras, que siglos después, el recipiente que ellos usaban para su higiene y relax sería destinado a finalidades tan distintas... 



La apertura de la tumba de Pere el Gran:



miércoles, 8 de abril de 2015

Los lobos de Kiki Smith

Kiki Smith. Niña-lobo.






Kiki Smith 
(1954) 

Niña-lobo 
(1999)

Tinta sobre papel 20 x 16 cm



Kiki Smith es una artista germano-norteamericana, nacida en 1954. Formó parte del grupo Colab en los años 70. En  los años 80 y 90 del pasado siglo, su obra, frecuentemente provocativa, se ha enfrentado a diversos tabús sobre funciones corporales. Ha cultivado el dibujo, la pintura, la escultura y la obra gráfica. Es una de las artistas más influyentes en el momento actual y muchas de sus obras figuran en las colecciones de muchos museos entre las que figuran el MOMA, el Metropolitan Museum, Tate Gallery y Whitney Museum. Una de sus obsesiones son los lobos, que parecen salir de la figura humana o humanos híbridos de lobos.

Esta obsesión de Kiki Smith me recuerda el mito del hombre lobo. Una leyenda común a muchas civilizaciones sin aparente nexo de unión entre sí, y que se remonta a tiempos antiguos. El primer hombre-lobo del que tenemos noticia fue Licaón, rey de Arcadia. Según Ovidio, Licaón había servido carne humana a Zeus en un banquete y después había intentado asesinarlo. Un crimen bestial necesitaba un castigo bestial y Zeus lo transformó en lobo. En memoria de este hecho mitológico, a la metamorfosis de hombre en lobo se le da el nombre de licantropía.  

La descripción habitual de estos hombres-lobo es la de individuos que se aíslan del conjunto de la sociedad, que solo salen de noche. Presentan la piel seca, amarillenta, con pigmentación irregular y cubierta de excoriaciones, cicatrices y úlceras (incluso de amputaciones, fruto de sus correrías). Suelen presentar abundante pelo en la cara, la boca roja con caninos prominentes y los ojos inyectados.   

Las continuas narraciones y descripciones de hombres convertidos en lobos dan pie a creer que tal vez haya alguna base real en este mito. Pudiera ser que algunos transtornos patológicos (ampliados o transformados por la imaginación) den la base a la leyenda. 

Una posible interpretación es un grupo de enfermedades poco frecuentes, llamadas porfirias. Son transtornos caracterizados por la carencia de enzimas necesarios para la degradación de la hemoglobina de los glóbulos rojos. Como resultado se acumulan productos intermediarios tóxicos, las porfirinas. Su presencia en la piel provoca fotosensibilización: al exponerse a la luz solar aparece enrojecimiento y ampollas, que pronto dejan paso a heridas, úlceras e incluso pequeñas amputaciones ciertas zonas (nariz, orejas, dedos) También hay alteración de la pigmentación y aumento de vello (hipertricosis). Las porfirinas se excretan por la orina, lágrimas y  saliva dando a la boca, dientes, ojos y orina un color rojo teja. Estas afecciones se caracterizan por una disfunción hepática que da lugar a ictericias y anemias, transtornos nerviosos y a veces, alteraciones dentarias. El alcohol y ciertas drogas pueden desencadenar crisis violentas. 


                                                                  
                                                                    Kiki Smith. Rapto. Escultura en bronce. 


Este cuadro clinico coincide bastante con la descripción del hombre-lobo. Los enfermos de porfiria evitan el sol, y preferentemente salen  de noche. Su cara y dorso de las manos se  llenan de excoriaciones y cicatrices, con algunas úlceras y amputaciones, tomando un color amarillo parduzco, vellosidad aumentada y boca y ojos rojizos. 

A esto hay que añadir los transtornos psíquicos, que a veces pueden ser importantes. La licantropía desde el punto de vista psiquiátrico se da en algunos enfermos que creen que se transforman realmente en lobos, aullando, comiendo carne cruda y caminando a cuatro patas. Más frecuente es el recelo social y la automarginación de los que presentan estos síntomas. 

Algunos otros cuadros clínicos pueden haber contribuído al mito de los hombres-lobo. Por ejemplo, la hipertricosis lanuginosa congénita como el caso de Pedro Gonzalves , llamado el hombre lobo de Baviera, aunque esta patología es mucho más rara y por sí misma difícilmente pueden tomarse como única base de la leyenda. 


Kiki Smith. Lying with the wolf. Dibujo, tinta y pincel sobre papel (2001)


Siempre que oigo hablar de hombres-lobo, me viene a la memoria el caso de José. Lo conocí en mi juventud, cuando yo me formaba como dermatólogo en el Hospital Clínico de Madrid. José tenía una protoporfiria eritropoyética, una forma grave de la enfermedad. Si salía al sol, aunque fuera por poco tiempo, su piel, ya llena de cicatrices y amputaciones, se cubría de ampollas. Esto dificultaba mucho su vida laboral. El Prof. Gay Prieto, que lo había diagnosticado y tratado, le ofreció quedarse a trabajar en el hospital, para realizar algunos trabajos en el laboratorio, en los sótanos, a resguardo de los efectos del sol. Eso solucionaba su vida laboral. 

Alguna vez, al caer la tarde, me cruzaba con José, que salía a dar una vuelta, libre ya de la amenaza solar. La cara, de color parduzco, deformada por las cicatrices, la nariz roída. Cuando llegaba junto a mí, me miraba con sus ojos inyectados y me sonreía con su boca rojiza.

            - Adiós, José...

Luego, feliz de salir de su reclusión y dando grandes zancadas, desaparecía en la noche.


Kiki Smith. Daughter. 



Kiki Smith: 



martes, 7 de abril de 2015

El rey leproso de Angkor





 Autor desconocido

El Rey leproso
(1200 circa) 

Relieve en piedra procedente de la terraza del rey leproso en Siem Riep Angkhor Thom
Museo de Phnom Penh



En Siep Riep Angkhor Thom, Camboya, se halla la terraza del rey leproso, un poco más al norte de la terraza de los Elefantes, un espacio lleno de relieves escultóricos y que recibe este nombre por la figura desnuda y sin sexo que preside el conjunto, y que se conoce como Rey Leproso. Se trata de una réplica, ya que la imagen original se encuentra en el museo de Phnom Penh.  

No hay un acuerdo unánime sobre la fecha de la construcción de este conjunto escultórico, aunque según la opinión más admitida se habría realizado bajo el mandato de Jayavarman VII (1182-1200). Para algunos, como Freeman y Jaques, la construcción sería más reciente, y la retrasan hasta el reinado de Jayaverman VIII (1243-1245) o incluso algo más tarde.  


Según una antigua leyenda, un ministro orgulloso se negó a postrarse ante el rey. Éste, encolerizado, le golpeó por la espalda, pero al hacerlo, la saliva venenosa del ministro cayó sobre el rey y el monarca contrajo la lepra. El rey, ya leproso, conoció la amarga situación de estos enfermos en carne propia. Tal vez por eso fundó muchos hospitales durante el resto de su vida. 

La estatua en sí ha sido motivo de múltiples interpretaciones. Para algunos, se trata de un compendio de dioses hindúes. Otros lo identifican con el rey Yasovarman I o Javavarman VII. Finalmente para otros sería una imagen híbrida entre Javavarman VII y Buda. Finalmente, hay quien  la identifica con Yama, el dios de la muerte, y creen que esta plataforma habría sido usada como crematorio de cadáveres u otros usos funerarios.

La figura se encuentra con el pelo recogido en una trenza y en posición sentada con la rodilla derecha levantada, en una posición que algunos historiadores del arte identifican con el estilo javanés. Su desnudez es insólita ya que el desnudo no suele representarse en el arte khmerPor otra parte, las piernas resultan muy pequeñas en relación al torso. Las formas corporales también son bastante redondeadas, y se echa en falta los relieves de los músculos varoniles. 

La imagen del rey leproso está considerada una obra maestra de la escultura khmer y un perfecto retrato psicológico. Aunque veamos un cuerpo en reposo, el alma vibra en su interior. Los rasgos de su rostro están llenos de pasión. Observamos unos labios gruesos, barbilla enérgica, mejillas llenas, nariz aguileña y frente despejada. La boca,  entreabierta, muestra los dientes y dibuja una sonrisa, cosa muy poco frecuente en el arte camboyano.  





La terraza, de 25 x 6 metros, nos muestra figuras de dioses, criaturas marinas y nagas de cinco, siete y nueve cabezas. Los dioses, de aspecto terrible y diabólico, aparecen representados junto a sus esposas y asistentes.

Durante la restauración de la pared exterior en la úktima década del s. XX, la Escuela Francesa del Extremo Oriente encontró una segunda pared con bajorrelieves de aspecto y temàtica prácticamente idénticas. 


The Leper King Terrace: 





lunes, 6 de abril de 2015

Un gran dermatólogo del s.XX: Darier



Lucien Levy-Dhurmer. Retrato de Ferdinand Jean Darier (1916) 



 Lucien Lévy-Dhurmer 

(1865 - 1953) 

Retrato de Ferdinand Jean Darier (1916)


Pastel sobre papel.  
Museo del Hospital de Saint Louis, París  



Lucien Lévy-Dhurmer fue un artista simbolista y de Art-Nouveau que cultivó diversas artes plásticas. Nació en 1865 en una familia judía de Argel. Estudió dibujo y escultura en París. En 1896 exhibió sus primeros pasteles firmando como  Lucien Lévy-Dhurmer. Su apellido (Lévy) era muy frecuente, y para diferenciarse añadió algunas sílabas del nombre de su madre (Goldhurmer). Su estilo al principio estaba muy influído por los prerrafaelitas, y realizaba retratos eran con una marcada expresión melancólica que contrastaban con vivos colores impresionistas. 

A finales de siglo Lévy-Dhurmer se incorporó al movimiento simbolista, y más tarde cultivó el paisaje, que incorporó a partir de sus continuos viajes en Europa y Norte de Africa. 


F. Jean Darier (1856-1938) Nacido en Pest (Budapest), Hungria, en el seno de una familia de franceses protestantes (descendiente de refugiados franceses tras la Revocación del edicto de Nantes). Tras estudiar y licenciarse en Medicina en Ginebra, se traslada a París, donde se especializa en Dermatología, y llega a ser jefe de servicio del hospital La Rochefoucauld en 1896. Sucede a Louis Brocq en el hospital de Saint-Louis entre 1909 et 1922.


Se le considera uno de los cinco grandes de la Escuela Parisina de Dermatología (junto a Ernest Henri Besnier, Louis Brocq, Raymond Sabouraud y Jean Alfred Fournier). Darier fue un clinico brillante, y un patólogo excepcional, insistiendo siempre en la utilidad de las biopsias cutáneas para asegurar los diagnósticos dermatológicos. 

Darier dejó una importante obra escrita, entre la que destaca su Traité de dematologie, publicado en 1909, que fue reeditado numerosas veces en Francia y traducido al español, alemán e inglés y Précis de Dermatologie (1928) Editó también una enciclopedia dermatológica en 8 volúmenes:  Nouvelle Pratique Dermatologique (1936). Publicó más de 300 artículos y comunicaciones.
Describió también diversas enfermedades, entre las que destaca la enfermedad de Darier, a la que le dió el nombre de  psorodermosis folicular vegetante (1889).
Otras afecciones descubiertas por el, fueron:
  • Queratosis folicular (o "síndrome de Darier-White"),
  • Acantosis nigricans
  • Dermatofibrosarcoma  (enfermedad de Darier-Ferrand),
  • Eritema anularon (erythema annularis),
  • Eritema anular centrífugo (« Erythema Annulare Centrifugum »)
  • Sarcoidosis sub-cutánea (sarcoidosis de Darier-Roussy)
  • El signo de Darier, que se observa en las mastocitosis.
Además de sus actividades médicas, Darer fue alcalde de Longpont-sur-Orge una pequeña ciudad de los alrededores de París desde 1925 a 1953.