viernes, 23 de octubre de 2015

Peine egipcio con íbice




Peine 
(1550-1425 a.n.e.) 

Peine de madera- Arte egipcio (Dinastía XVIII) 
Museo del Louvre. París. 



En el Egipto faraónico, el cuidado del cabello era primordial. El uso de pelucas era normativo, tanto en hombres como en mujeres, los sacerdotes se rasuraban la cabeza en señal de pureza, y los niños de la nobleza se rapaban la cabeza, dejándose una trenza lateral, como puede verse en las numerosas figuritas de Horus niño (a veces en el regazo de su madre Isis), en las que aparece chupándose el dedo índice y con la trenza lateral propia de su edad. Esta figura alcanzó una gran popularidad en la época helenística, en la que era conocida con el nombre de Harpócrates



El peinado característico de los niños nobles
egipcios era el pelo corto o rasurado
y una trenza lateral
Horus niño (Harpócrates) con la trenza
lateral infantil bajo la doble corona

y chupándose el dedo

Es también habitual encontrar en las tumbas cofrecillos con cosméticos y complementos para el cuidado del cabello o objetos como peines. Algunos de ellos, decorados con figuras, como en el caso de éste peine de madera del Imperio Nuevo (dinastía XVIII), en la que aparece un íbice, un tipo de cabra de Nubia (Capra ibex nubiana). El animal aparece de lado, con una rodilla flexionada en el suelo, luciendo sus hermosos cuernos. Una pieza bella y delicada, testimonio del arte egipcio de este período, que nos demuestra la ornamentación de algunos objetos cotidianos de esta fascinante civilización. 

jueves, 22 de octubre de 2015

La cicatriz de Filipo de Macedonia







Busto atribuído a Filipo II 
de Macedonia
(s. V a.C.) 

Tumba Real II de Vergina
Museo de las Tumbas Reales de Aigai





Filipo II de Macedonia (382-336 a.C.) padre de Alejandro Magno, reinó en Macedonia desde el 356 al 336 y fue una de las figuras más importantes del mundo mediterráneo antiguo. 

En su juventud, cuando el amante de su madre usurpó el trono, Filipo fue obligado a marchar como rehén a la ciudad griega de Tebas. Allí encontró a los famosos generales tebanos Epaminondas y Pelópidas de quienes aprendió mucho sobre política y tácticas militares que le fueron de gran provecho años después. 

En el 357 se proclamó basileus (rey). Durante su reinado transformó las primitivas milicias macedonias en un potente y moderno ejército, que llegó a ser de 30.000 hombres, con un preponderante papel de la caballería. Dotó a la infantería con casco, coraza, escudo y espada corta.  Las falanges iban armadas con la sárissa, una temible lanza de entre 4 y 6 metros de longitud que tenía que ser sostenida con las dos manos por cada infante. Su habilidad política consiguió también la unificación de su reino, y un importante relanzamiento de la economía. En conjunto, creó las condiciones idóneas para el gran desarrollo expansivo que su hijo, Alejandro Magno, realizaría poco después. 



Reconstrucción del aspecto del rostro de Filipo II de Macedonia

Filipo quería hacer de Macedonia la potencia hegemónica en Grecia, lo que le llevó a enfrentarse con Atenas y sus aliados. 

En el invierno de 355 a.C., luchando contra la colonia ateniense de Metone (golfo de Salónica) Filipo fue gravemente herido en el ojo derecho por una flecha enemiga. Filipo perdió la visión de este ojo y estuvo a punto de perder la vida. 


La cuchara de Diocles, muy usada para retirar
puntas de flecha con un mínimo desgarro de tejido
Filipo fue inmediatamente tratado por el célebre médico Critóbulo. Éste, al parecer, era muy diestro con los utensilios quirúrgicos de la época, especialmente con la "cuchara de Diocles" que usó para retirar la flecha de la órbita. Este instrumento alargado se usaba para envolver las flechas con un orificio en uno de los extremos y una o dos asas en el otro extremo. La punta se encajaba en el orificio y se efectuaba una lenta tracción para evitar desgarros innecesarios de tejido. Había sido inventado por Diocles de Caristo, un discípulo de Aristóteles que Plinio el Viejo consideraba el mejor médico de la época.


Corona real de oro hallada en la tumba de Filipo II 
El aspecto físico de Filipo II nos viene descrito por el pequeño busto que se encontró en Tumba Real II de Vergina, descubierta en 1977 por Manolis Andronikos. El busto muestra a un hombre con una cicatriz transversal en la ceja y en el borde supraorbitario derecho. El ojo afectado es ligeramente más pequeño que el otro (probablemente por una ptisis)



Lárnax o urna de oro en el que se encontraron los restos mortales de Filipo II de Macedonia


En la misma tumba, Andronikos encontró una urna de oro con una estrella de 16 puntas (símbolo de la dinastía Argéada) que contenía los restos incinerados  envueltos en una tela de color púrpura). Además el cráneo presentaba algunos defectos en el lado derecho (faltaba un fragmento de hueso en la unión cigomáticomaxilar) por lo que el arqueólogo griego creyó que se trataba de Filipo II, y durante años se aceptó de forma generalizada. 

Sin embargo los restos óseos de la pierna estaban intactos, y por testimonios históricos se sabía que Filipo II había sufrido también una grave herida de lanza que le atravesó la rodilla y que lo dejó cojo (339 a.C.). Investigaciones muy recientes (julio 2015) llevadas a cabo por el arqueólogo griego A.Bartsiokas y J.L.Arsuaga, de la Universidad Complutense de Madrid y  han permitido encontrar la auténtica tumba del rey macedonio. Los restos hallados en esta tumba son de un varón de unos 45 años (la edad aceptada para Filipo) y evidenciaban una anquilosis de la rodilla y un orificio en los huesos que son compatible con un traumatismo por lanzazo. 


Bibliografía: 

Andronikos M. Vergina. The Royal Tombs. Athens: Ekdotike Athenon; 1993. p. 117-75.  

Bartsiokas A. The eye injury of King Philip II and the skeletal evidence from the Royal Tomb II at Vergina. Science. 2000;288:511-4. Link

Bartsiokas A, Arsuaga JL, Santos E, Algaba M, Gómez-Olivencia A. The lameness of King Philip II and Royal Tomb I at Vergina, Macedonia. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America  2015, 112 (32), 9844-9848 Link

Lascaratos J, Lascaratos G, Kalantzis G. The ophthalmic wound of Philip II of Macedonia (360-336 BCE). Surv Ophthalmol. 2004;49(2):256-61. Link

Miserachs García S, Castillo Campillo L. La repercusión de la herida oftálmica de Filipo II de Macedonia. Arch Soc Esp Oftalmol Madrid  2010, 85(2): 85-87. Link

Prag AJNW, Musgrave JH, Neave RAH. The skull from Tomb II at Vergina: King Philip II of Macedon. J Hellenic Studies. 1984;104:60-78.






Descubierta la auténtica tumba de Filipo II, rey de Macedonia, padre de Alejandro Magno 





miércoles, 21 de octubre de 2015

Cindy Sherman, bronceado en clave de sátira






Cindy Sherman

Retrato

Fotografía en color 
MoMa. New York. 



La obsesión por el bronceado como una parte imprescindible de la estética, ha sido una constante en la sociedad occidental desde mediados del s. XX. Muchas veces llega a producir auténticos transtornos psiquiátricos, similares a la anorexia, por lo que se ha acuñado el término tanorexia para describirla. 

Cindy Sherman (New Jersey, 1954) es una artista, fotógrafa y directora de cine estadounidense. Sherman es una de las representantes más importantes de la fotografía de posguerra en Nueva York. Su obra ha sido exhibida durante más de 30 años en el Museo de Arte Moderno (MOMA).

Sherman realiza muchas fotografías de sí misma. Sin embargo estas fotos no pueden considerarse autorretratos. La artista posa vestida de diferentes maneras, con una apariencia auténticamente teatral, para ejercer su ácida crítica sobre algunos aspectos sociales. Algunas de ellas tienen claras referencias históricas a obras destacadas de la historia del arte, en un diálogo desacralizador e irónico. Las fotografías de Sherman, de colores muy vivos y atractivos, revisten una intencionada visión satírica, que frecuentemente llama la atención sobre el papel subordinado que se intenta adjudicar a la mujer en la sociedad occidental. La mujer está condenada a "gustar" al  varón según unos patrones predeterminados. Y esto la empuja a erotizarse, maquillarse, broncearse, operarse y transformar su cuerpo obsesivamente, hasta límites esperpénticos. Este es el mensaje que intenta transmitir Sherman: lo que tiene de grotesco esta constante carrera para transformar el cuerpo para conseguir unos patrones estéticos convenidos. La obra de Cindy Sherman tiene una clara intención reivindicativa, encuadrándose así en el arte feminista. 


En una de las fotos que aquí mostramos, podemos ver  una mujer con la piel cubierta de efélides, que probablemente están resaltadas tras una excesiva exposición solar. Presenta la nariz y los hombros enrojecidos  por efecto del sol. La cara de la mujer tiene una expresión de sumisión cómica y es fácil colegir que ha intentado broncearse para aumentar su atractivo consiguiendo en cambio un ridículo efecto en confetti. Una sátira sobre el absurdo culto a la moda, y al bronceado  en particular.

En otras fotografías aparecen personajes muy bronceados y maquillados, hasta límites absurdos. Muestran el contraste con la piel blanca que dejaron los tirantes o las gafas de sol. 

En conjunto, Cindy Sherman ridiculiza la obsesión por las modificaciones corporales. Una transformación no exenta de riesgo, que se hace para conseguir un patrón estético y para luchar contra los efectos de la edad que difícilmente conseguirá saciar las ansias de metamorfosis y llenar el terrible vacío moral que subyace tras estas dismorfofobias.  



Otra fotografia de Cindy Sherman mostrando el contraste del
bronceado de cabina UVA con las zonas cubiertas por unantifaz.
Obsérvese también la sátira sobre el excesivo maquillaje labial.






Cindy Sherman at MOMA/ My favorite Cindy Sherman:




martes, 20 de octubre de 2015

Los tumores dinásticos de los reyes partos




Moneda de Phraates IV, 
rey de los Partos
(s. I a.C.) 

Colección numismática
British Museum. Londres.




En los inicios del s. XX, Warwick Wrothconservador del British Museum, llamó la atención sobre una peculiaridad observada en las monedas de algunos reyes partos. En  el anverso de las monedas aparecían unas pequeñas tumoraciones redondeadas en la frente de algunos monarcas. Era una especia de verruga, una excrecencia redondeada y bien delimitada, que Wroth atribuía a una "particularidad dinástica distintiva", Ya que se observaba de forma casi idéntica en las efigies de diversos miembros de la dinastía. 

Según el médico y numismático Gerald Hart, esta lesión de la piel no correspondería a un simple nevus sino a una tumoración cutánea hereditaria. En su opinión se trataba de un epitelioma adenoide quístico o tricoepitelioma, un tumor benigno, localizado generalmente en la cara, y con cierta incidencia familiar (transmitido por un gen dominante). 

Según Hart, esta lesión aparece en las monedas partas a partir de Mitrídates II (128-88 a.C.). El fundador de la dinastía y sus inmediatos sucesores no presentan rastro de este tumor. Incluso, en el caso de Mitrídates II la cuestión es dudosa. En muchas monedas no se observa ningún rastro de lesión. Solamente en una moneda de la colección del British Museum aparece un pequeño tumor palpebral. Puede ser que el gen del tricoepitelioma ya se hubiera revelado en el rey pero tal vez se interpretó como una pequeña alteración estética sin importancia y se prescindió de representarla en las monedas. Tal vez la reiteración del tumor en sus descendientes hizo que se la viera como un signo distintivo de realeza, como inherente a la herencia de la monarquía y a partir de entonces se la representó como un atributo más del poder real. 

Moneda de Orodes II


El caso es que en la efigie de Orodes II (que reinó a partir del 58 a.C.) aparece claramente un nódulo en la frente, que se puede ver en la mayoría de las monedas. Puede pensarse que es una lesión cutánea, aunque tal vez también pueda tratarse de un ornamento. 

El siguiente rey es Phraates IV (38 - 2 a.C.). Su reinado es muy breve (apenas 2 años) pero en sus monedas aparece claramente representada la excrecencia frontal. Fue asesinado por su esclava favorita Thesmusa y por su hijo Phraatacio, que le sucedió. Las monedas del nuevo monarca muestran también una clara tumoración redonda frontal. 


Monedas de Phraates IV. Obsérvese la persistencia del tumor. 









Los posteriores miembros de la dinastía siguieron presentando lesiones similares. Así lo encontramos en las acuñaciones de Vardanio I, Vologasio...


Monedas de Vardanio I 



El tricoepitelioma suele tender a aparecer a ambos lados de la frente. En las monedas, que presentan en general las efigies reales de perfil, no podemos confirmar su bilateralidad. Sin embargo, en una tetradracma de Vologasio, el monarca aparece de frente. Y efectivamente, el monarca presenta nódulos redondeados a ambos lados.

Moneda de Gotarcio II. Obsérvese el mechón, que puede interpretarse como parte
de la cabellera o de la corona. En todo caso oculta una posible tumoración familiar. 


Con el rey Gotarcio II aparece, a mediados del s. I d. C. otra particularidad: un mechón de cabellos cubre la región temporal, justo en el lugar que cabría esperar el tricoepitelioma. ¿Es una simple cuestión estética? ¿o por el contrario, es una argucia para hacer pensar a los súbditos que allí está la marca real, aún en el caso de que el rey esté desprovisto de ella?. Tal vez debamos quedarnos con la primera hipótesis. Algunas de las monedas de Volagesio II acuñó dos tipos de monedas: unas con mechón y otras con el tumor en cuestión, bien visible. Pero la mecha se mantendrá en las monedas de numerosos sucesores, hasta bien entrado el s. III. La iconografía numismática proporciona así la prueba de la persistencia familiar de esta particularidad patológica hereditaria, al menos durante diez generaciones. 



Moneda de Phraates IV



The brief History of the Parthian Empire and its Army:



lunes, 19 de octubre de 2015

Enrique IV, "Le Vert Galant", mujeriego y blenorrágico






Frans Pourbus "el Joven"

El rey Enrique IV de Francia, 
con traje negro 

Óleo sobre lienzo 39 x 25 cm
 Museo del Louvre, París 




Enrique IV rey de Francia y de Navarra (1553-1610) tuvo que enfrentarse a las guerras de religión. Fue bautizado como católico al poco tiempo de nacer, pero cambió varias veces de credo antes de subir al trono. Para ser aceptado en París como monarca francés abjuró solemnemente del protestantismo y abrazó de nuevo el catolicismo (1593), ocasión en la que según la leyenda pronunció la frase "París bien vale una misa". Ya como rey de Francia, firmó el Decreto de Nantes, que toleraba - dentro de ciertos límites - el protestantismo en el país.  

Muchos consideran a Enrique IV como el mejor monarca que ha gobernado Francia, lo que le valió el calificativo de "El Grande" y "El Buen Rey". Se le atribuye la frase: "Una gallina en las ollas de todos los campesinos, cada domingo" lo que resume muy bien su política social y su claro propósito de proporcionar la prosperidad económica a su pueblo. 


Al final de su vida, estaba preparando la guerra contra los Habsburgo españoles, paladines del catolicismo, lo que no era bien visto por los católicos franceses, especialmente por los jesuítas. Por este motivo, murió apuñalado en plena calle por el fanático católico François Ravaillac.



Una de las principales amantes de Enrique IV, Gabrielle d'Estrées, en el baño.
En el fondo, una nodriza amamanta a uno de los hijos que tuvo con el rey


Enrique IV padeció de múltiples enfermedades venéreas, debido a su gran promiscuidad sexual. De hecho, tuvo múltiples amantes, que le proporcionaron una dilatada descendencia:

Con sus esposas legítimas: 
  • Con su primera esposa, Margarita de Valois, no tuvo hijos
  • Con María de Médicis, su segunda esposa, 6 hijos
Con diversas amantes: 
  • Con Gabrielle d'Estrées, 3 hijos                   
  • Con Henriette d'Entragues, 3 hijos
  • Con Jacqueline de Bueil, 1 hijo
  • Con Charlotte des Essarts, 2 hijos

Tan frenética actividad sexual, que no se limitó solamente a su época juvenil, le valió el calificativo de "Le Vert galant" (literalmente el verde galán, expresión que significa algo así como el viejo verde). La crónica nos lo describe como un auténtico obseso sexual: 
"Su existencia era una serie continua de relaciones sexuales (...) Todo le valía: la campesina, la prostituta, la burguesa, la marquesa, la prima, la monja... Su obsesión sobrepasaba toda medida (...) En cuanto veía una chica que le gustaba, ya fuera marquesa o plebeya, bajaba del caballo y retozaba con ella, incluso en el suelo, contra un árbol, en un establo..."

Según el cronista Pierre de l'Estoile, el rey había contraído una blenorragia en octubre de 1592, probablemente tras una agitada orgía en Agen. La uretritis se complicó con una uretroprostatitis y una orquiepididimitis, que le causaron una estenosis uretral, que se trataba con bujías dilatadoras de la uretra. 



Enrique IV, el primero de los Borbones franceses.
Adicto al sexo, contrajo múltiples ETS.


Uno de sus médicos, Guillaume Loyseau refería, en 1595: 
"En el camino, tenía que apearme muchas veces para hacerlo orinar con ayuda de una bujía, y a veces con una sonda o cánula de plata. A veces le encontraba la verga inflada, fría e insensible"

Las bujías, muy usadas en la época para tratar las estenosis uretrales tras la gonorrea, eran unas sondas que se dilataban para hacer que los tejidos cediesen.  

Sabemos que en diversas ocasiones (1598 y 1603) tuvo importantes retenciones de orina, ya que a la estenosis uretral se añadió una litiasis renal. En 1598 también presentó una excrecencia carnosa, que bien podía corresponder a condilomas acuminados.

Nos consta que el rey fue tratado con cauterizaciones, sondajes, dilataciones con bujías, introducción de ungüentos intrauretrales mediante cánulas, etc. 

Agrippa d'Aubigné nos dejó un testimonio escrito sobre otras enfermedades que había contraído sexualmente 
"Estaba lleno de ladillas, que había contraído acostándose con Arnaudina. Estos piojos españoles (sic) hartos de vivir en las partes bajas, o estando ansiosos de instalarse, habían tomado asiento en las axilas, en las pestañas y cejas, y se acercaban ya a la frente, sede de la corona"
Es muy sensata la recomendación que finalmente le hizo el Dr. La Rivière: 
"Abstineat a quevis muliere, etiam Regina"(Absteneos de cualquier mujer, salvo de la Reina) 
Minado por las enfermedades venéreas, parece ser que el rey quedó con cierta impotencia. El "Verde galán" ya no era el Príapo de antaño. Él mismo lo reconocía en alguna carta a sus amantes, como la dirigida a la marquesa de Vernueil (1607) diciéndole que cuando pueda estar junto a ella "os amaré no como hace falta sino como podré". Ésta, a su vez, con aviesa intención, le llamaba "Capitaine du bon vouloir" (Capitán del buen intento). 


Bibliografía: 


Androutsos, G: Henri IV le Grand (1553-1610) et ses maladies uro-génitales. Progrès en Urologie (1998), 8, 593-598 

Bayrou F: Henri IV. Le roi libre. Paris, 1994, Ed. Flammarion, 195-219. 


Küss R, Gregoir W: L ́histoire de l ́urologie, de l ́antiquité à nos jours. Paris, 1988, Ed. Roger Dacosta, 213-214. 


Vie d'Henry IV de France / Life of the king Henry IV of France: 












domingo, 18 de octubre de 2015

Escenas médicas escitas







Jarra de Kul-Oba ( Куль-Оба)
(Segunda mitad del s. IV a.n.e.)

Electro con relieves
Museo de l'Ermitage. Sant Petersburg. 




Kul-Oba (Куль-Оба) es un yacimiento arqueológico cercano a Kerch, en la región occidental de Crimea, cuyo nombre significa literalmente montaña de cenizas. Descubierta en 1830, fue la primera tumba real escita excavada en tiempos modernos. Entre el rico ajuar funerario figura una jarra de electro (aleación de oro y platino) en la que aparecen relieves con algunas escenas médicas.


Detalle del personaje que procede a vendar la pierna a otro
En un lado del jarrón aparecen dos personajes. Uno de ellos explora el interior de la boca del otro. Introduce los dedos en su cavidad bucal mientras la observa con atención. Es fácil imaginar que el personaje que se deja explorar presenta una afección dentaria o de la mucosa yugal. La exploración le debe causar una clara molestia, ya que intenta sujetar el brazo del explorador con su mano, como intentando defenderse del dolor que le está causando, un ademán bastante frecuente en muchos pacientes. 

En el otro lado de la jarra aparece un personaje vendando una pierna a otro, probablemente un herido de guerra o tal vez un enfermo de úlcera de pierna.

Como puede verse por estos objetos, el pueblo de los escitas (Σκύθης) fue muy desarrollado y sofisticado en cuanto a su civilización y costumbres. 


Escena del vendaje
Lamentablemente, los historiadores romanos impusieron la falsa idea de que ellos fueron el único pueblo civilizado de la Antigüedad y que todos los otros pueblos (a los que llamaban bárbaros) eran mucho más primitivos. 







Jarra de Kul-Oba. Escena de la exploración bucal
Aunque esto era pura publicidad política ya que muchas naciones antiguas alcanzaron altas cotas de cultura. Los romanos supieron aprovechar la gran difusión que hicieron de su idioma, el latín, que hizo que sus escritos de propaganda llegaran a muchos lectores de su tiempo (y también a los de las épocas posteriores). Asimismo un adecuado uso de los símbolos y de las imágenes en esculturas, relieves y monumentos fue también decisivo para la propagación de su mensaje, que identificaba la romanidad con la civilización. Y de paso hicieron todo lo posible para eliminar ocultar o minusvalorar las manifestaciones culturales de los otros pueblos, como los escitas, los celtas o los germanos. 



Ermitage. Escitas y griegos en el Mar Negro: