viernes, 11 de marzo de 2016

Un manicomio singular, joya del Modernismo (V): la escalera.







 Lluís Domènech i Montaner

Pavelló de Distingits
(1897-1912)

La escalera
Institut Pere Mata. Reus. 





La escalera

Saliendo de la sala de juegos, se podía acceder a la planta superior por unas amplias escaleras de mármol. La parte vertical de los escalones era de cerámica amarillenta con una cenefa en relieves con motivos vegetales. Estas cerámicas son las mismas que usará posteriormente Doménech i Montaner para construir las escaleras de algunas zonas nobles del Hospital de Sant Pau (como el acceso a la Sala de Actos o el acceso a la Biblioteca Cambó) y también las escaleras del Palau de la Música Catalana de Barcelona. 

El techo de esta escalera estaba decorado con esgrafiados con motivos vegetales. En las paredes, un original arrimadero de azulejos triangulares, en tonos rosa, verde y azul, rematado en una graciosa ondulación. 

Como se puede apreciar en las fotografías esta escalera estaba realizada sin hueco central, por razones de seguridad (para evitar posibles intentos de suicidio, frecuentes en los enfermos mentales). 


Otro aspecto de las escaleras del Institut Pere Mata, en la que se pueden 
apreciar los esgrafiados del techo.  
 Doménech i Montaner no olvidó nunca las condiciones especiales de las personas que iban a hospedarse en este edificio y no descuidó en ningún momento las medidas de seguridad oportunas. Si se sigue subiendo por la escalera se puede comprobar que la puerta de vidrio por la que se accede a la galería de los músicos, a pesar de que no lo parezca, es una puerta de seguridad. El plomo de la vidriera - material blando - se ha sustituído por hierro forjado, material mucho más resistente, por lo que no deja de ser una reja. De este modo, si alguien en un ataque de furor, rompiera los vidrios, la estructura de hierro quedaría intacta, impidiendo que una persona pudiese atravesarla. En todas las puertas y ventanas exteriores del edificio se ha usado el hierro de igual manera, para dificultar las evasiones y los intentos de suicidio. 






jueves, 10 de marzo de 2016

Un manicomio singular, joya del Modernismo (IV): La sala de juego.









 Lluís Domènech i Montaner

Pavelló de Distingits
(1897-1912)

Sala de juego o del billar
Institut Pere Mata. Reus. 





La sala del billar 



Este espacio estaba destinado a la Sala de Juegos. Los internos del Institut Pere Mata jugaban a cartas, a ajedrez y sobre todo, a billar. El billar es un juego que se puso de moda en nuestro país a principios del s. XX, y despertó auténticas pasiones. La mesa de billar ocupaba una buena parte de la sala. 


Vista de conjunto de la bóveda de la sala del billar. 


La sala destaca por su carácter acogedor y por su bello mobiliario. Un arrimadero en madera de roble reforzaba el ambiente cálido de la estancia. 

Detalle del parquet


En el suelo, un fantástico parquet dispuesto en forma de espiga y rematado en las esquinas por decoraciones florales, remedando una alfombra. El techo, como otras estancias de la planta baja estaba recubierto por cerámica vidriada con motivos decorativos vegetales, marcando en relieve las nerviaduras en tonos verdes. 

Detalle de las nerviaduras del techo

La sala estaba iluminada por una gran lámpara, realizada en latón y vidrio, que pendía majestuosamente sobre el tapete verde de la mesa de billar. 


miércoles, 9 de marzo de 2016

Un manicomio singular, joya del Modernismo (III): el Comedor.








 Lluís Domènech i Montaner

Pavelló de Distingits
(1897-1912)

Comedor
Institut Pere Mata. Reus. 



Comedor

En el Institut Pere Mata, desde la sala de estar se accedía al comedor. El comedor del Pavelló dels Distingits tenía una capacidad para unas 50 personas, aproximadamente. El pabellón no disponía de cocina propia, ya que había un edificio especial en el Hospital para esta función concreta. Lo que solía hacerse en aquella época era cargar la comida en carros y distribuirla a cada pabellón. Cada pabellón disponía de un lugar donde se calentaba la comida antes de servirla. En este caso un pequeño office adjunto servía para esta función y la comida se servía al comedor a través de un torno. 







Algunos aspectos del comedor. A la izquierda, la puerta, con cristalera emplomada, con motivos de naranjas. A la derecha, el torno por donde se pasaba la comida, una vez que se había calentado. El arrimadero de azulejos también presenta cenefas ornamentales con flores y frutos del naranjo. Sobre el torno, los esgrafiados de la pared, en tonos verdosos, también son alusivos a estos árboles frutales. 



La bóveda, decorada con motivos de naranjas en cerámica, como todo el comedor. 


 El motivo escogido para la decoración del comedor eran las naranjas, una fruta típica del Mediterráneo. Las cerámicas de la parte baja representan esta fruta y los esgrafiados de la parte superior los naranjos que suben hasta el techo. La espectacular lámpara central, realizada en hierro forjado y vidrio soplado, sostiene bombillas a modo de naranjas. El mueble bufet también se combina con naranjas en cerámica y con la marquetería representando el mismo fruto. 

Detalle del bufet del comedor y de la ornamentación basada en las naranjas.

               



 Detalle de los azulejos del arrimadero que cubría la parte baja de las paredes y del mosaico del suelo





martes, 8 de marzo de 2016

Un manicomio singular, joya del Modernismo (II): la Sala de Estar.








 Lluís Domènech i Montaner

Pavelló de Distingits
(1897-1912)

El Hall o Sala de estar.

Institut Pere Mata. Reus. 



El Hall o Sala de estar


Decoración de mosaico de las paredes de la Sala de Estar
Una de las salas más destacadas del Pavelló de Distingits era el Hall o Sala de Estar, ya que era la estancia en la que los internos pasaban más tiempo. En la Sala de Estar podían leer, conversar o jugar a juegos de mesa. 

La Sala de Estar era, por lo tanto una de las mejor decoradas. En las paredes, de ladrillo, como casi toda la edificación, destacaban mosaicos de cerámica, con motivos florales y geométricos, que daban color a tan noble estancia. La parte alta de las paredes aparece con esgrafiados que representan hojas de castaño (un leit-motiv muy usado en el Art Nouveau europeo)

Las puertas de la Sala estaban decoradas con relieves vegetales en la madera y con vidrieras emplomadas de colores según la tradición medieval. Los muebles, de marquetería, eran obra de Gaspar Homar, un reputado artesano mallorquín, principal representante del modernismo en la carpintería. El suelo estaba también decorado con primorosos mosaicos florales, con una combinación de teselas de colores rosados, grises y negros, de gran elegancia. 

Mosaico del suelo de la Sala de Estar


Frase de bienvenida "Salve", en el mosaico de una de las entradas
El techo estaba íntegramente realizado con cerámicas de colores, con las nerviaduras de la bóveda de crucería decoraciones de flores y hojas, un motivo constante en todas las obras modernistas, que intentaban inspirarse en la Naturaleza. En las cuatro esquinas aparecen unos pavos reales, que proporcionan un cierto aire misterioso. Sin embargo es posible que estos animales que como es sabido pueden desplegar su cola de forma espectacular, sean una velada alusión a los dementes, que en el momento de la curación podrían desplegar su potencial intelectual, que luciría ya libre ya de toda alienación. En el centro encontramos una figura femenina, que recuerda a una guerrera, una valquiria, con los ojos vendados y una antorcha en la mano. La rodea la leyenda "De nou lluirá" (una frase en catalán que significa "De nuevo lucirá") No es difícil deducir que la dama con los ojos vendados representa la inteligencia obnubilada del alienado, y la antorcha y el lema la esperanza de que, curándose, luzca de nuevo libre de enfermedad mental.

Nerviaduras de cerámica de la bóveda de la Sala de Estar, en la que figura el 
medallón central con la leyenda "De nou lluirá", alusivo a la esperanza de curación.

En la parte superior encontramos una balaustrada de vidrio amarillo, con una espiral de hierro forjado en su interior y un pasamanos de madera noble (el modernismo ponía en valor todas las formas de artesanía tradicional). Desde esta galería un conjunto musical de la ciudad deleitaba a los internos con un concierto o incluso un baile todos los domingos. 

Detalle de una de las vidrieras emplomadas de la parte
superior de la Sala de Actos. Un ángel vierte el aceite de la
lámpara en la antorcha (alusión a la enajenación mental).
Bajo la alegoría, el escudo blanco con la rosa roja
de la ciudad de Reus. 
Como vemos, todas las artes, tanto plásticas como musicales se daban cita para intentar devolver la paz a los atribulados internos. Recuerdo que una vez, en un viaje a Siria - antes de la terrible destrucción actual - pude visitar, en Alepo, un manicomio del s. XII. No  disponía de muchas habitaciones, pero todas ellas daban a un patio central donde florecía un jazmín y un limonero. En una esquina, como parte de la terapia, un músico tañía sus instrumentos y entonaba canciones que devolvían la calma y un cierto equilibrio a los enajenados. Me impresionó. Pensar que mientras en Europa, en aquel tiempo, los presos eran encarcelados y olvidados, encontrar una prueba de sensibilidad como la terapia musical  en Oriente, me pareció extraordinario. Pues bien, por lo visto, también Doménech i Montaner y los psiquiatras de Reus eran de la opinión de aprovechar la música para tratar a los enfermos mentales. 



Los pavos reales alegóricos en los ángulos de la bóveda del techo. 


La obra arquitectónica de Domènech i Montaner no se limitaba a la realización de planos generales de las edificaciones. El genial arquitecto se implicaba plenamente en los más mínimos detalles. Los artistas Triadó y Bru, entre otros colaboraron como dibujantes en el proyecto. Todo estaba pensado para transmitir la máxima belleza y proporcionar así, a través de la estética, el máximo confort a los pacientes. 
Vista general de la Sala de Estar, desde la galería superior o galería de los músicos.





A la izquierda, detalle de la marquetería de los sofás (obra de Gaspar Homar) con motivos de hojas de castaño, habitual en el Art Nouveau o Jugendstil centroeuropeo. 


A la derecha, una perspectiva del mosaico con motivos florales del suelo.






El "Pavelló dels Distingits" del Institut Pere Mata, de Reus: 



lunes, 7 de marzo de 2016

Un manicomio singular, joya del Modernismo (I): la Fachada.






 Lluís Domènech i Montaner

Pavelló de Distingits
(1897-1912)

La fachada.

Institut Pere Mata. Reus. 



No es muy habitual que los hospitales o manicomios se alberguen en edificios singulares y emblemáticos. Sin embargo, en algunas ocasiones encontramos construcciones excepcionales, como el Hospital de Sant Pau de Barcelona, o el Institut Pere Mata de Reus, obras ambas del genial arquitecto modernista Doménech i Montaner (1850-1923). 

La entrada al Pavelló de Distingits

El Institut Pere Mata es el manicomio de la ciudad de Reus. A finales del s. XIX, Reus disponía de un centro donde se recluían los enfermos mentales, Ca l'Agulla. El Dr. Emili Briansó, médico forense, entró en contacto con algunos de los pacientes recluídos allí, y se dió cuenta de las lamentables condiciones en la que se encontraba la institución. Briansó comenzó entonces a promover una nueva institución digna y dotada de los modernos avances técnicos. Se dirigió con este proyecto a los prohombres de la ciudad y consiguió llamar la atención de un grupo de comerciantes, industriales, profesionales liberales y empresarios. Nació así la "Sociedad Manicomio de Reus", presidida por el intelectual y abogado Pau Font de Rubinat, que rápidamente encargó un nuevo edificio a Doménech i Montaner. Se decidió darle el nombre de Pere Mata en honor a un insigne reusense, Pere Mata Fontanet (1811-1877), médico, político y escritor, a quien se debe la introducción de la Medicina Forense en España. 

Torre del Pavelló dels Distingits
Doménech i Montaner llevó a cabo el proyecto del hospital desde 1897 a 1912, planeando un hospital articulado, con pabellones independientes rodeados de jardines, organización que desarrollará más tarde también en el Hospital de Sant Pau de Barcelona. La distribución en 19 pabellones permitía agrupar a los pacientes por patologías, sexos y clases sociales. El hospital tenía que tener también una capilla y algunos edificios complementarios. 

Uno de los pabellones (el pabellón 6) estaba destinado a pacientes privados. Era el llamado "Pavelló dels Distingits". Estos huéspedes destacados tenían habitaciones individuales, frecuentemente suites, con habitación dotada de armario, baño completo y la mayoría de ellas salas de visita privada. En este pabellón, tanto los espacios comunes como los privados estaban ricamente decorados. 

La Fachada del Jardín de entrada

El Pabellón de los Distinguidos es un edificio de cuatro plantas, en forma de "U" muy abierta. La fachada tiene en ambos extremos dos torres con decoración neoplateresca. 

Cuerpo central del Pabellón, con el Ángel de la Guarda en medio


En el cuerpo central, una gran vidriera preserva la galería central del primer piso. Destaca la figura femenina realizada en cerámica ubicada en la parte alta de este cuerpo central y que representa el Ángel de la Guarda, con las manos plegadas sobre el pecho, en un gesto típico del Modernismo.  Más abajo, en las esquinas, encontramos a manera de ventanas abiertas unos ángeles enfrentados, en cerámica, enmarcados en una estructura neogótica. También encontramos el escudo en piedra de la ciudad de Reus, flanqueado por leones o grifos. 


Capitel de piedra con hojas



Escudo de Reus, flanqueado por un grifo
























A izquierda y derecha del cuerpo central se pueden ver dos grandes escudos de Catalunya y de la ciudad de Reus (rosa roja en campo blanco) 

Ornamentación del techo del pórtico que da al jardín
El pórtico está sostenido por columnas con capiteles de piedra con motivos vegetales. El techo del pórtico está ornamentado por medallones pintados con motivos florales. 




El tejado está formado por tejas de cerámica vidriada, en colores marrón y ocre, muy vistoso. Sobre él destacan las originales chimeneas. 

Incluso las puertas secundarias están profusamente decoradas. 



Institut Pere Mata desde el aire:



domingo, 6 de marzo de 2016

El tormento de las brasas


Martirio de San Lorenzo. Retablo de St. Llorenç. Escuela de Lleida (segunda mitad del s. XV) Temple sobre madera. Procede de Preixana. Museu Episcopal de Vic






Retablo de Sant Llorenç 
(fragmento)
(segunda mitad del s. XV)

Temple sobre madera

Procede de Preixans. Museu Episcopal de Vic.



Uno de los dolores más intensos que puede sufrir el cuerpo humano es la sensación de quemadura. Tal vez por eso se ha usado frecuentemente como instrumento de tortura y como método cruel de ejecución. Y también las llamas han sido la vívida representación de las penas infinitas del infierno

Entre los múltiples tormentos a los que según la tradición fueron sometidos los primeros mártires cristianos, que dieron la vida por confesar su fe, figura en muchos casos el del fuego. Pero entre todos ellos el más paradigmático es, sin duda, San Lorenzo. 

Tiziano: Martirio de San Lorenzo en la parrilla 

Lorenzo era uno de los siete diáconos regionarios de Roma y era el fiel acompañante del papa Sixto II, y se encargaba de socorrer a los necesitados de la ciudad, con las limosnas que le entregaban los fieles. Su nombre en latín Laurentius significa "laureado". 

Según la tradición cristiana fue martirizado en el año 258, cuatro días después del martirio del papa Sixto. Cuenta la leyenda que el prefecto de Roma creía que los cristianos eran propietarios de un gran tesoro y que estaba en manos de Lorenzo. Tras el asesinato del papa, ordenó a Lorenzo que le entregara los tesoros de la Iglesia. Lorenzo calmoso, le pidió tres días para reunirlos, cosa que le fue concedida. El diácono Lorenzo entonces congregó a todos los pobres y enfermos y menesterosos de la ciudad a los que siempre había socorrido, frente a las puertas de la residencia del prefecto, y se los mostró diciendo: 
"- Estos son los verdaderos tesoros de la Iglesia"

 El prefecto entonces, montó en cólera y le dijo: 
"- Te has atrevido a burlarte de mí y del Emperador, por lo que serás ejecutado. Pero no creas que morirás en un instante, sino que morirás lentamente y con gran sufrimiento"

Bronzino: Martirio de San Lorenzo. 

Fiel a su promesa, mandó disponer una gran parrilla sobre una hoguera y allí fue colocado Lorenzo, para ser asado como una res.  La tradición dice que en medio de tan terrible martirio, Lorenzo no profirió grito alguno y conservó la sonrisa. Al cabo de un tiempo se giró hacia su torturador y exclamó: 
"Assum est, inqüit, versa et manduca" ("Parece que ya está bien asado de un lado, gíralo y come") 

Lorenzo fue enterrado en las Catacumbas de Ciríaca en la Via Tiburtina, donde más tarde, en época del emperador Costantino se construyó un pequeño oratorio conmemorativo, que con los años llegó a ser la basílica de San Lorenzo fuori le mura. 




San Lorenzo es uno de los santos más representados de la Iglesia Católica. Suele representarse en el momento de su martirio, siendo asado con la parrilla o revistiendo la dalmática de diácono, con su parrilla (símbolo de su martirio) y la palma de los mártires. Algunas veces forma pareja con San Esteban, otro santo diácono martirizado. 



                                            Retablo de St. Llorenç de Preixens (fragment). Museu Episcopal de Vic. 


No obstante las llamas no son las únicas en causar quemaduras. Las brasas también pueden ser usadas para este fin. A veces incluso, como prólogo a la posterior tortura de las llamas, probablemente fruto de la truculenta imaginación medieval, siempre dispuesta a representar todo tipo de dolores y tormentos. Así lo encontramos , por ejemplo en el retablo de Sant Llorenç de Preixens, actualmente en el Museu Episcopal de Vic, en la que los verdugos aproximan brasas incandescentes a la piel del mártir. No es difícil de imaginar que estos métodos no se debían apartar mucho de los usados en algunos interrogatorios por los inquisidores, celosos de la ortodoxia de la fe católica. 





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