viernes, 29 de julio de 2016

Los enemigos bajo las plantas de los pies.






 Suela de cartonaje de momia 
(332 a.C. - 395 d.C.)

Cartonaje 
Museo Egipcio. Turín. 



Tener los enemigos bajo los pies, pisotearlos, siempre ha sido el símbolo máximo de la victoria. También era así en el Egipto faraónico. En muchas representaciones pictóricas o escultóricas y en textos escritos se alude a que el faraón pisará a los enemigos del País de las dos Tierras, para dejar claro que los vencerá sin paliativos. 

Y este símil no es solamente privativo de Egipto, sino que puede darse en muchas otras culturas. Todavía hoy este símbolo persiste y en carteles o en declaraciones no es raro encontrar alusiones parecidas. 

La imagen que aportamos hoy es una declaración de principio en sí misma. Se trata de la suela de un cartonaje de momia, de época ptolemaica o romana. En contacto con las plantas de los pies, se representan con todo detalle dos personajes diferentes. Ambos están atados por los tobillos y por los brazos, por lo que sabemos que se trata de dos prisioneros de guerra. 

El de la derecha es de raza negra y tiene el pelo crespo. No es difícil suponer que es un nubio, el único pueblo de piel oscura que estaba en contacto directo con los egipcios y que tenía frontera con ellos por el sur. El prisionero de la izquierda tiene la piel blanca, lleva barba y el cabello rizado. Probablemente es un sirio, otro pueblo limítrofe, esta vez por el Noroeste. Los dos enemigos tradicionales de Egipto. El este de Egipto, muy desértico, apenas si albergaba algunas tribus libias, que aunque era otro de los enemigos era, por su escasa demografía, mucho menor. En el norte, Egipto limitaba con el Mar Mediterráneo, y de algunas islas vinieron en algunas ocasiones las invasiones de "los pueblos del mar". Pero los enemigos tradicionales, con los que Egipto mantuvo más conflictos fueron los nubios y los sirios. 

Y tanto el prisionero nubio como el sirio se ponen en contacto con la planta de los pies de la momia. Un símbolo de victoria sobre los enemigos, que en contacto simbólico con la planta de los pies serán pisoteados por toda la eternidad.   


jueves, 28 de julio de 2016

Josep Trueta (y II): el método Trueta




Walter Cots

 Monumento a Josep Trueta
(1995)

Escultura de bronce y base de piedra
Hospital Josep Trueta. Girona.
  




Hace poco comentábamos los aspectos más destacados de la biografía de Josep Trueta i Raspall (1897-1976). Fueron muchas sus aportaciones a la Medicina, pero de entre todas ellas hay que destacar el modo de actuación que propugnaba para tratar las heridas de guerra: el conocido como "Método Trueta". 




Robert Capa: Miliciano herido (1938) Fotografía. MNAC, Barcelona.
En 1936 Josep Trueta estaba al frente del Servicio de Cirugía del Hospital de Sant Pau, de Barcelona, un hospital de referencia durante la Guerra Civil española. En el hospital se trataban muchos heridos de guerra. Las heridas de metralla en aquella época pre-antibiótica solían complicarse con infecciones que podían evolucionar a gangrena o osteomielitis y causar la muerte. Trueta, que había estudiado bien las osteomielitis, desarrollando las ideas de Winnet Orr, ideó un método para evitar la sobreinfección. 


Material de los Hospitales de Sangre cercanos al frente










El método Trueta, como pronto se le conoció, se estructuraba en cinco pasos de "vital importancia" según sus propias palabras. Insistía en que las heridas debían mantenerse limpias para evitar la infección que provenía del exterior. Los pasos propuestos eran: 
1) Tratamiento quirúrgico inmediato, en el lugar más próximo. En este sentido, tuvieron mucha importancia los Hospitales de Sangre y los puestos de enfermería de las unidades militares. En colaboración con Joaquín d'Hartcourt médico militar y cirujano jefe del ejército republicano, el método Trueta se implantó en las filas de los militares fieles al Gobierno.  


Traslado de un herido en la batalla del Ebro
 2) Limpieza de la herida. Se realizaba con abundante agua y jabón, limpiando la herida de dentro a fuera, procurando no dejar restos de suciedad en ningún rincón. Se recurría frecuentemente a cepillos y a fricciones enérgicas. Hay que tener en cuenta que muchas de estas heridas tenían lugar en las trincheras y las salpicaduras de tierra y barro en el interior de la herida eran habituales, y constituían posibles focos de infección. El lavado cuidadoso era pues, muy importante.


Robert Capa: Grupo de soldados republicanos en el frente 
3) Excisión de los esfacelos y partes necrosadas de la herida. Trueta insistía mucho en este punto, al que atribuía la mayor parte del éxito del tratamiento: "Sin una excisión correcta, aunque los otros piuntos se cumplan fielmente, la técnica es inoperante e incluso, peligrosa".  Los esfacelos y necrosis podían suponer la aparición de la tan temida gangrena. 






Las ruinas de Corbera de Ebro, un pueblo que sufrió repetidos bombardeos por parte de la aviación italiana 

4) Drenaje. Importante para evitar la acumulación de exudados y de sangre estancada, que podrían provocar un absceso. 
5) Inmovilización con vendas y escayola, para evitar posibles reinfecciones provinientes del exterior. 

El tratamiento propugnado por Trueta fue recibido al principio con bastante escepticismo. Pero él tuvo paciencia y supo esperar. Sabía que al principio, la implantación de cualquier método innovador suele generar un cierto rechazo, ya que la inercia de la rutina cuesta mucho de suoperar. Pero pensó que debía defender su sistema, ya que estaba seguro que podría salvar muchas vidas humanas. En septiembre de 1936, presentó un nuevo trabajo con nuevos resultados y en esta ocasión, los cirujanos catalanes mostraron un gran interés por el método. 



Material bélico (bombas) usadas en los bombardeos de la Guerra Civil. Museu de la Batalla de l'Ebre, Faió.


Pronto corrió la noticia de que un médico de Barcelona salvaba vidas casi milagrosamente y evitaba las temidas amputaciones a las que solían someterse hasta entonces a las víctimas de los bombardeos. La aplicación correcta del "método Trueta" evitó muchos casos de gangrena. 

Paul W. Brown constataba: 
"Durante la Primera Guerra Mundial, mucho antes de conocerse el "método Trueta", los muertos por gangrena representaban el 18 % de los heridos, mientras que actualmente, según pudo comprobarse en la Guerra del Vietnam, en la que se aplicó el método sistemáticamente, el porcentaje descendió a un 0'16%"


No he podido evitar terminar esta entrada con esta fotografía, aunque no sea de heridas de guerra.
Es una foto de Robert Capa: Los restos del ejército republicano tras la derrota, ya en territorio francés.
En la primera fila, el cuarto por la izquierda, alto, con boina y una manta de rayas a la espalda, era mi
padre, Maximino Sierra, combatiente republicano. Desde aquí, mi más emocionado homenaje.
(MNAC, Barcelona)


miércoles, 27 de julio de 2016

Josep Trueta (I): biografía.





 Retrato del 
Dr. Josep Trueta i Raspall

Biblioteca de Catalunya 
Barcelona
  



Josep Trueta i Raspall (1897-1976) fue un médico, cirujano y científico catalán. Su abuelo le inculcó el interés por la cultura y por los ideales y pronto alcanzó una amplia formación cultural. También practicó la esgrima deportiva. Esta afición le ayudó a desarrollar capacidades ambidextras, aspecto que luego utilizó en la práctica quirúrgica. A Josep le gustaba mucho la pintura y el dibujo, y quería dedicarse profesionalmente a las artes, pero su padre le dirigió hacia los estudios de Medicina, siguiendo la tradición familiar.

Al principio, no se mostró muy interesado en la Medicina, pero pronto estos estudios captaron plenamente su atención. Tal vez influyó la oportunidad que tuvo de formarse con eminencias médicas como Ramón Turró, en el Laboratorio Municipal; August Pi i Sunyer, en el Instituto de Fisiología; Jaume Ferran, en el Instituto de Microbiología; Joaquim Trias i Pujol, profesor de Patología Quirúrgica, y con Francesc Ferrer i Solervicens, profesor de Patología Médica en cuyo Servicio estuvo como alumno interno. Se licenció en 1921 en la Universidad de Barcelona y se doctoró un año más tarde en la de Madrid. A su regreso entró a trabajar como cirujano con el Dr. Manuel Corachán en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, especializándose en Cirugía de las extremidades. Algunos años después, en 1935, es nombrado director del Servicio de Cirugía del hospital de la Santa Creu y, ese mismo año, el fallecimiento del doctor Ribas i Ribas le posibilita ocupar el cargo de profesor ayudante en la Universitat Autònoma de Barcelona, año en que también se le pone al frente del Departamento de Cirugía del Hospital de Sant Pau de Barcelona.



Centró sus investigaciones en el tratamiento de la osteomielitis crònica, profundizando en los estudios que ya había iniciado el cirujano norteamericano Winnet Orr sobre infecciones óseas. Durante la guerra civil, el Hospital de Sant Pau era la referencia para las heridas de guerra complicadas. Trueta colaboró con el jefe de los servicios quirúrgicos del ejército republicano Joaquín d'Harcourt y tuvo que intervenir muchas heridas de metralla. Trueta salvó muchas vidas, gracias a que desarrolló un método propio de tratamiento, que más tarde se conoció como el método Trueta y del que nos ocuparemos con más detalle en otra entrada de este blog. 


Los Dres. Trueta y Corachan realizando un procedimiento quirúrgico ante un numeroso grupo de cirujanos (Barcelona, años 30) Fotografia del Museu d'Història de la Medicina



En  febrero de 1939 previendo ya el funesto desenlace de la Guerra Civil, Josep Trueta - como tantos republicanos - decidió emprender el camino del exilio, estableciéndose primero en Perpinyà. Pero muy poco después fue requerido para dar una conferencia en Londres  y tuvo la oportunidad de entrar en contacto con el Hospital de Nuffield, en Oxford, donde le contrataron como ayudante de la Cátedra de Ortopedia y Cirugía. El 1940 fue elegido miembro de honor de la Sociedad Británica de Ortopedia, y en 1948 fue nombrado catedrático titular.



Pero sus obligaciones médicas y el exilio no le impedían tomar parte activa en la política. A partir de 1940, formó parte del Consell Nacional de Catalunya, entidad creada por el Lluís Companys (el último presidente de la Generalitat de Catalunya en la época republicana) con la voluntad de mantener la continuidad jurídica y nacional de Catalunya tras la derrota, y que tuvo sede en Londres. En 1946 Trueta publicó The Spirit of Catalonia, libro dedicado a Pau Casals "a great artist and a great Catalan" - con la finalidad de dar a conocer los trazos más relevantes de la historia y la cultura catalanas en el mundo anglosajón. 



Las aportaciones de Josep Trueta a la Medicina fueron immensos. Descubrió la doble circulación renal, un hecho de enorme transcendencia. En 1955, Sir Morris, más tarde Lord Nuffield, realiza una donación que permite la construcción de un centro de investigación en el Wingfield-Morris Hospital, que más tarde se convertiría en el gran Nuffield Orthopaedic Centre, que le permite a Trueta compaginar su actividad docente con la investigación y donde da comienzo a sus trabajos sobre la irrigación ósea, el origen del osteoblasto, la ostogénesis fractuaria, las infecciones óseas y la artrosis. Fueron también importantes sus investigaciones sobre la formación y el crecimiento de los huesos, estudios que han quedado reflejados en su obra L´origen de l´os, libro que fue presentado por la Societat Catalana de Biologia, y en Studies of the Development and Decay of the Human Frame, de 1968. Fue propuesto en dos ocasiones para el Premio Nobel y fue miembro de numerosas academias y asociaciones médicas de todo el mundo, recibiendo galardones y distinciones de todo tipo. Fue investido como doctor "Honoris Causa" de las más prestigiosas universidades europeas y norteamericanas, publicando más de 200 trabajos y 20 monografías, publicadas en diversos idiomas.


En el año 1965 se jubiló y regresó a su querida Barcelona, donde murió en 1976. El hospital de Girona, que anteriormente se denominaba Residencia Sanitaria Álvarez de Castro cambió su nombre a Hospital Josep Trueta en 1991. 



Trabajos de Josep Trueta


A) Libros
  • «El tratamiento de las fracturas de guerra». Biblioteca Mèdica de Catalunya, Barcelona, 1938.
  • «Treatment of War Wounds and Fractures : with special Reference to the closed Method as used in the War in Spain». Hamish Hamilton, London, 1939.
  • «The Principles and Practice of War Surgery : with special Reference to the Biological Methods of Treatment of Wounds and Fractures». Hamish Hamilton in conjunction with William Heinemann Medical, London, 1943.
  • «An Atlas of Traumatic Surgery : illustrated Histories of Wounds of the Extremities». Blackwell, Oxford, 1949.
  • [En colaboración con otros autores]: «Studies of the renal circulation» Blackwell Scientific Publications, Oxford, 1947.
  • [En colaboración con otros autores]: «Estudios sobre la circulación renal». Gráfica Bachs, Barcelona, 1949.
  • [En colaboración con A. B. Kinnier Wilson y Margaret Agerholm]: «Handbook on poliomyelitis».  Blackwell Scientific, Oxford, 1956.

  
B) Principales artículos
  1. Josep Trueta y MHM Harrison: "The Normal Vascular Anatomy of the Femoral Head in Adult Man", J. Bone Jt. Surg. 35B, 442, 1953.
  2. Josep Trueta: "Appraisal of the Vascular Factor in Healing of Fractures of the Femoral Neck", J. Bone Jt. Surg. 39B, 3, 1957.
  3. Josep Trueta: "The three Types of Acute Haematogenous Osteomyelitis", J. Bone Jt. Surg. 41B, 671-680, 1959.
  4. Josep Trueta: "The Role of the Vessels in the Osteogenesis", J. Bone Jt. Surg., 45B, 402, 1963.
  5. Josep Trueta: "Blood Supply and the Rate of Healing of Tibial Fractures", Clin. Orthop., 105: 11, 1974.



Bibliografía:

  • AA. VV. (1996): Josep Trueta (1897-1977). En Homenatge. Fundació Barcelona, Barcelona.
  • “Josep Trueta”, en WIKIPEDIA [En línea]. Disponible en Web:. Consulta de 15 de Abril de 2004.
  • MORAL TORRES, J. (1986), El “Método Español en el tratamiento de las heridas de guerra (Técnica de Orr-Bastos-Trueta), en Los médicos y la medicina en la Guerra Civil española. Beecham, Madrid; pp. 159-166.
  • NUEVA ENCICLOPEDIA LAROUSSE (1979), s. v. «Trueta i Raspall, Josep». Plaza & Janés Eds., Barcelona.
  • PRIM, J. M. (1997): L'esperit de Josep Trueta. Pagès Editors, Barcelona, 1997.
  • RODRIGO, A. (1997): Biografía del Dr. Trueta. Héroe anónimo de dos guerras. Ed. Vosa. Madrid.
  • TRUETA, Josep (1978): Fragments d'una vida. Memòries. Edicions 62, Barcelona.



martes, 26 de julio de 2016

El nevus del papa Clemente

 


Anton Raphael Mengs
Retrato del papa Clemente XIII 

Óleo sobre tela
Ca'Rezzonico. Venecia.



A mediados del s. XVIII (1758-1769) ocupó el trono pontificio Carlo de la Torre di Rezzonico, que tomó el nombre de Clemente XIII. Pertenecía a una noble familia senatorial de la República de Venecia, donde había nacido en 1693. Su elección no había sido fácil:  el cónclave duró cuatro meses. La mayoría era difícil, ya que uno de los cardenales, Girolamo di'Uno de los cardenales  El cardenal Girolamo di Bardi había abandonado el cónclave, y el cardenal camarlengo, que era el favorito, Carlo Alberto Guidobono Cavalchini había sido vetado por el rey Luis XV de Francia. 
La monarquía hispánica había caído en manos de los Borbones, vinculados con Francia por pactos de familia, y formaban un potente bloque que ejercía una gran ascendencia sobre la política de la Iglesia Católica. Tras la ascensión al papado de Clemente XIII, su influencia se hizo bien evidente: estos monarcas, a los que se unió el de Portugal presionaron para que fuese disuelta la Compañía de Jesús, más conocida como los jesuítas, que se habían convertido en un importante y peligroso grupo de presión dentro de la Iglesia Católica y en los estados católicos europeos. Los jesuítas fueron expulsados de Portugal en 1759, de Francia en 1764 y de los reinos hispánicos en 1767.

Sepultura de Clemente XIII Rezzonico, por Canova. Basílica de San Pedro del Vaticano.

Sin embargo, el papa Clemente XIII se resistía a las presiones borbónicas y evitaba disolver definitivamente a los jesuítas, en quienes tenía un firme apoyo. En su juventud, había estudiado en el Colegio de la Compañía de Jesús en Bolonia y tenía una fuerte formación jesuítica. Como represalia, Luis XV invadió Aviñón y el condado venesino, enclaves de la Santa Sede en territorio francés y Carlos III de España hacía lo propio con las posesiones papales de Benevento y Pontecorvo. Pero Clemente XIII se mantuvo firme en sus convicciones y prefirió perder algunos territorios que ceder a las presiones borbónicas.
Durante su pontificado surgió el febronianismo. Esta tendencia religiosa había surgido con fuerza en Alemania, y tomaba el nombre de Febronio o Justinus Febronius, pseudónimo con el que se conocía a Johan Nikolaus von Hontheim, un canónigo de Tréveris. Pretendían disminuir la autoridad papal en beneficio de los obispos, razonando que la Iglesia fundada por Cristo no era una institución monárquica. Se pretendía así la reunificación de las diversas iglesias cristianas - para las que la existencia del poder del papado era un obstáculo - y proponía la nacionalización de las iglesias, reservando al obispo de Roma un lugar de "primum inter pares", y sometiendo al papa a las decisiones de los concilios. Clemente XIII condenó el febronianismo en 1764, considerándolo un movimiento cismático. 
Anton Rafael Mengs (1728-1779) era un reputado pintor de la época, que realizó retratos para diversas casas reales. También realizó algunos retratos de Clemente XIII. En el retrato que aportamos podemos observar la presencia de un notable nevus intradérmico en la mejilla izquierda. Este detalle, que aparece claramente en este cuadro es omitido en otros retratos del pontífice, en aras de una posible "censura estética", por la que los rasgos considerados no convenientes desaparecían de algunos retratos oficiales. Además en la mayoría de retratos el papa se situaba algo ladeado, con lo que solamente podía verse el lado derecho de la cara. 

lunes, 25 de julio de 2016

Rasurarse el pubis







Gustave Courbet

  El origen del mundo
(1866)

Óleo sobre lienzo. 46 x 65 cm
Musée d'Orsay. Paris.  



El origen del mundo es una controvertida pintura realista de Gustave Courbet (1819-1877) que tras numerosas vicisitudes, se exhibe en el Musée d'Orsay, de París.

Courbet es el principal representante de la corriente realista. Arrogante y efectista, tenía a gala su gran capacidad de provocación. "Si dejo de escandalizar, dejo de existir", solía decir.

En esta línea está este cuadro, un desnudo cuya principal característica es el de ser un desnudo parcial, en el que se muestra en primer término un sexo femenino. Algunos críticos opinan que representa - por signos indirectos - el momento que sigue al orgasmo. Si tenemos en cuenta el tabú que durante mucho tiempo pesó sobre el pubis femenino (desapareció totalmente de las representaciones pictóricas desde el s. XVI hasta principios del XIX, reapareciendo, tímidamente en la Maja desnuda de Goya), la provocación de Courbet debió ser descomunal. 

En el momento actual, ya nadie se escandaliza por eso, aunque casi sorprende ver un pubis femenino con tanta exhuberancia de vello. Cada vez está más extendida la costumbre de depilarse o afeitarse esta zona corporal, total o parcialmente. Y esto sucede tanto en hombres como en mujeres.  

Recientemente, un estudio de la revista JAMA Dermatology recoge los hábitos de las mujeres en relación al pelo púbico. Una muestra de 3.316 encuestadas de los Estados Unidos revela que el 83,8% de las mujeres “se arreglan” el pelo de sus zonas íntimas, bien sea depilándose totalmente la zona o perfilando sus límites. Solamente un 16,2% confesaron no haberlo hecho nunca. La frecuencia de la depilación era más variable: las que lo hacían con más frecuencia lo hacían diariamente (5%) y las que menos, solamente una vez al año (3%).

Según los autores de la investigación, esta práctica puede tener efectos beneficiosos para la salud pública y individual. Por ejemplo, reduce la presencia de ladillas (Phtirius inguinalis) y de enfermedades de transmisión sexual (ETS). 

Pero también tiene algunas consecuencias negativas, como la de producir irritaciones o pequeñas heridas al realizar la depilación, especialmente si se hace de forma manual (el método más usado, según esta estadística es el de la cuchilla (73%), seguido por las tijeras (17,5%), la maquinilla eléctrica y la depilación a la cera (4,6%). La mayoría de las encuestadas declararon que realizaban ellas mismas esta operación (92,8%), frente a las que eran ayudadas por su pareja (8%) o por un profesional (6,7%).

La encuesta también ha permitido saber que la depilación genital es 5 veces más frecuente en mujeres de 18 a 24 años que entre las de 45-55 años, y que parece asociarse a mayores niveles de educación (diplomadas) y a personas  de raza blanca, siendo menos frecuentes en otros grupos étnicos. Pero no se han encontrado distinciones significativas según los niveles de ingresos. La frecuencia de este hábito está relacionado directamente con una mayor frecuencia de parejas sexuales y con la práctica de sexo oral receptivo, pero - contrariamente a lo que en principio pueda parecer - tampoco está ligada a prácticas sexuales especiales (sadismo, masoquismo...) 


Otra de las cuestiones destacadas del estudio es el motivo que lleva a las mujeres a la depilación de las zonas íntimas. Un 59% alegaba motivos de higiene; 45% por "rutina"; un 31% por motivos estéticos. El 21,1% confiesa hacerlo porque sus parejas así lo quieren y un 20% indican que así se facilita el sexo oral. La motivación que pesa más para depilarse es el sexo (55%), seguido por las vacaciones (45%) y las visitas al médico (40%), aunque  se señalaron muchas otras posibilidades. 

Tami Rowen, ginecóloga de la Universidad de California en San Francisco y autora principal de este artículo, comenta que, sorprendentemente,  muchas mujeres que consultan al médico por presentar irritaciones o infecciones en el área púbica, casi nunca piensan en la depilación del pelo púbico como causa de sus molestias en la zona vaginal.

El estudio es un interesante documento sobre las costumbres  de la población femenina en un lugar (Estados Unidos) y un tiempo determinado, que constata un cambio de hábitos manifiesto en una parte importante de la población. Seguramente será un análisis a tener en cuenta por los historiadores del futuro, que tendrán que tenerlo en cuenta para comprender como se han modificado las prácticas higiénicas privadas en la segunda década del s. XXI. Por decirlo así, en 150 años se ha pasado de los pubis peludos de la época de Courbet a los pubis pelados actuales. 



Bibliografía

Rowen T et coll.: Pubic hair grooming prevalence and motivation among women in the United States. JAMA Dermatogy 2016; doi: 10. 1001/jamadermatol.2016.2154.

domingo, 24 de julio de 2016

Las recetas que ponían "Mata"






P. Viñas

  Retrato del 
Dr. Pere Mata i Fontanet

Óleo sobre lienzo
Institut Pere Mata. Reus.  

´

Pere Mata i Fontanet (1811-1877) nació en Reus y estudió Medicina en Barcelona. De ideas liberales, fundó con varios amigos el diario "El Propagador de la Libertad" y más tarde "La Joven España". También colaboró asiduamente en otras publicaciones como "El Vapor". Esta actividad y su participación en diversas revueltas le llevaron a exiliarse en dos ocasiones a Montpellier y a París en 1837 y 1841. En la capital francesa conoce al menorquín Mateu Orfila, que estaba iniciando allí la disciplina de Medicina Legal y Toxicología.  

Cuando regresa, obtiene la cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Madrid (1843), desde donde impulsará la creación del cuerpo de Médicos Forenses. También cultiva la literatura (novela, teatro, poesía), y el periodismo político.






A la izquierda, Bretón de los Herreros.
A la derecha, retrato de Pere Mata
(Ayuntamiento de Reus)














Por cierto que a su llegada a Madrid, Mata protagonizó una curiosa anécdota. La casualidad quiso que se instalara en un piso contiguo al del periodista y literato Manuel Bretón de los Herreros (1796-1873), con quien compartía el mismo rellano de escalera.  

Bretón de los Herreros era un personaje muy conocido en Madrid y organizaba en su casa frecuentes encuentros sociales, saraos y fiestas a la que acudían muchos amigos y conocidos.


 Al parecer muchos se equivocaban de puerta y llamaban - a veces a altas horas de la noche - a la puerta de Pere Mata. El médico, cansado de sufrir estas molestias, y haciendo gala de su don para la poesía, fijó un cartel en la puerta de su casa que rezaba así:  
"En esta mi habitación 
no vive ningún Bretón"

Este aviso no debió gustar mucho a Bretón de los Herreros, que a los pocos días, él a su vez fijó en su puerta esta réplica en forma de epigrama: 

"Vive en esta vecindad 
cierto médico poeta 
que al pie de cada receta 
pone "Mata", y es verdad"

No le debió sentar muy bien al Dr. Mata la chanza en forma de verso, ya que él no ejercía la medicina sino que solamente daba clases en la Facultad, por lo que creyó conveniente puntualizar:   

"Este médico poeta 
a quien tanto se maltrata 
no visita y no receta  
y por lo tanto, no mata" 



Placa de la calle del Doctor Mata, en Madrid 
(situada entre la calle de Atocha y el Museo de Arte Reina Sofía)


Anécdotas a parte, Mata constituyó un claro modelo de personaje decimonónico. Fueron multitud los cargos universitarios (decano, rector) y políticos que ocupó (alcalde de Reus y de Barcelona, diputado, senador, ministro). También fue gobernador de Madrid, cargo que ocupaba cuando una apoplejía limitó de forma considerable su vida. Pedro Mata fue un hombre de pensamiento y de acción, radical y comprometido con la modernidad y el progreso. Su obra escrita es ingente y puede decirse que no dejó ningún género literario sin practicar. 

*     *    *

Cuando en Reus, su ciudad natal, se impulsó la creación de un manicomio financiado por el Dr. Briansó y un grupo de promotores privados, su realización  se encargó al arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner. En 1910, la institución recibió el nombre de Institut Pere Mata, con el que se quiso rendir homenaje a la figura del ilustre reusense ( 12345,  678). 


Institut Pere Mata, Reus



Obras de Pere Mata i Fontanet:


  • Carta de uno de acá a otro de allá acerca de la proclamación del general D. José Parreño (Barcelona 1837)
  • Historia general de D. Rafael del Riego, traducción (Barcelona 1837)
  • Reflexiones sobre la grippe (Barcelona 1837)
  • Historia y descripción de los procederes del daguerrotipo y diorama, traducción (Barcelona 1839)
  • Los desposados o sea el contestable de Chéster, traducción de Walter Scott (París 1840)
  • Tratado práctico de la inoculación aplicado al estudio de las enfermedades venéreas, traducción de P. H. Ricard (Barcelona 1840)
  • El poeta y el banquero (Barcelona 1842)
  • Vademécum de medicina y cirugía legal para uso de los cursantes, &c. (Madrid 1844)
  • Manual de mnemotecnia o arte de ayudar la memoria, &c.(Madrid 1845)
  • Aforismos de toxicología (Madrid 1846, 1849, 1857)
  • Sinopsis filosófica de la química (Madrid 1849)
  • Gloria y martirio, poema en tres cantos (Madrid 1851)
  • Examen crítico de la homeopatía, lecciones dadas en el Ateneo de Madrid (Madrid 1851-52)
  • Las amazonas, novela (Madrid 1852)
  • Eloísa y Abelardo, novela y Los trabucaires del Pirineo (1850)
  • Los moros del Rif o el presidiario de las Alhucemas (Barcelona 1856)
  • Filosofía española (Madrid 1858)
  • Doctrina médico-filosófica española (Madrid 1860)
  • Los mártires de Siria, novela (Madrid 1861)
  • Curso de lengua universal (Madrid 1862)
  • Nuevo método de analizar la memoria, aplicado al estudio de la historia (Madrid 1862)
  • Compendio de psicología (Madrid 1866)
  • Criterio médico-psicológico para el diagnóstico diferencial de la pasión y la locura (Madrid 1868)
  • De la experimentación fisiológica como prueba pericial en los casos de envenenamiento (Madrid 1868)
  • Tratado de medicina y cirugía legal, teórica y práctica (5ª ed., Madrid 1874)
  • Fotografías íntimas, colección de poesías (Madrid 1875
  • De la libertad moral o libre albedrío (Madrid 1878)
  • Tratado de la razón humana en estado de salud (Madrid 1878)
  • Tratado de la razón humana en estado de enfermedad (Madrid 1878).


Bibliografía: