viernes, 7 de octubre de 2016

Dermatólogos judíos bajo el III Reich (V): El Holocausto






Leo Breuer

Pfad zwischen den Baracken
(Camp de Gurs) 
(1941)

Acuarela sobre papel 
Exposición Arte del Holocausto (2016). 
Museo Histórico de Berlín. 
(Cedida temporalmente por Yad Vashem, Jerusalén)


El Holocausto

El 9 de noviembre de 1938, marcó un hito en la furia antisemítica nazi: la noche de los cristales rotos (Kristallnacht). En aquella aciaga noche hordas enloquecidas de las SA atacaron sistemáticamente las tiendas y negocios judíos, rompiendo escaparates, golpeando a todos los judíos que encontraron, saqueando y matando. Un centenar de judíos fueron asesinados, y 30.000 detenidos y llevados a campos de concentración. Había comenzado la llamada “Solución Final”. 


Llegada de un grupo de prisioneros al campo de concentración de Theresienstadt

Precisamente una de las “investigaciones” consistía en infectar a grupos de prisioneros con inoculaciones de diversas bacterias o en causarles importantes quemaduras con ácidos en la piel, que se sobreinfectaban rápidamente, para experimentar el tratamiento con diaminodifenilsulfona, Este experimento fue muy usado en los campos de concentración de Buchenwald y Ravensbrück.Las detenciones de judíos se sucedieron en todo el territorio ocupado por el III Reich a partir de entonces. Por doquier surgieron campos de concentración en donde se realizaron todo tipo de crueldades y de muertes masivas. Como es sabido, no faltaron  torturas y asesinatos enmascarados como “investigaciones médicas”. Lamentablemente, muchos médicos nazis tomaron parte activa en esta ceremonia del horror, entre los que se contaban algunos dermatólogos, como Herta Oberheuser, la única doctora convicta en el Juicio de Nuremberg, o Josef Vonkennel que había descubierto la diaminodifenilsulfona. 


Lev Haas: Ankunft eines Transports, 1942 

       Precisamente una de las “investigaciones” consistía en infectar a grupos de prisioneros con inoculaciones de diversas bacterias o en causarles importantes quemaduras con ácidos en la piel, que se sobreinfectaban rápidamente, para experimentar el tratamiento con diaminodifenilsulfona, Este experimento fue muy usado en los campos de concentración de Buchenwald y Ravensbrück.

Placa conmemorativa en la que fue residencia de Karl Herxheimer
en Frankfurt hasta su deportación al campo de concentración
de Theresienstadt, donde murió. 
El campo de concentración de Theresienstadt (Terezin) era un campo considerado "modélico” y el único en el que los nazis permitían ocasionales visitas de observadores extranjeros. Estaba destinado a mayores de 65 años o a personalidades cuya desaparición podía causar una inquietud internacional.

En Theresienstadt fue recluido Karl Herxheimer (1860-1941), que había sido catedrático de Dermatología en Frankfurt. Su nombre es conocido por la reacción de Jarisch-Herxheimer, una reacción adversa en el tratamiento de la sífilis (por destrucción masiva de treponemas) y porque describió la acrodermatitis chronica atrophicans en 1902. También describió la acné clórica (1899). En 1941, un grupo de amigos planificó su huída a Suiza, donde Herxheimer poseía una casa en la ribera del lago Thun. Pero el octogenario Herxheimer  decidió que era demasiado viejo y conocido para intentar huir por lo que decidió quedarse en Frankfurt. En 1942, fue acusado de que, a pesar de ser judío, seguía recibiendo una modesta pensión de la Universidad de Frankfurt, por lo que fue  detenido y deportado en un vagón de tren junto con centenares de prisioneros a Theresienstadt, donde murió de hambre y de disentería catorce semanas después de su llegada. 


Abraham Bushke
Otro prisionero de Theresienstadt fue Abraham Buschke (1868-1943). Había sido director del Departamento de Dermatología del Hospital Rudolph Virchow de Berlín. Su nombre está vinculado para siempre a la dermatología por haber descrito el escleredema adultorum enfermedad que cursa con gran engrosamiento de la piel y endurecimiento de cuello, espalda, hombros y cara, de etiología desconocida pero que se asocia a la diabetes; la criptococosis o enfermedad de Busse-Buschke; la dermatofibrosis lenticularis disseminata o síndrome de Buschke-Ollendorf; el carcinoma verrucoso o tumor de Buschke-Löwenstein (condiloma acuminado gigante); y finalmente, la melanosis de Buschke. Tras ser expulsado de su cargo en el hospital Rudolph Virchow en 1933, Buschke trabajó gratuitamente en el Hospital de la Comunidad Judía. En 1937 él y su esposa viajaron a EEUU, ya que había sido invitado a dar una conferencia en la Universidad de Nueva York, pero volvió a Berlín, tras visitar a sus hijos, que vivían en Chicago. En 1938 le volvieron a invitar, pero rehusó, ya que las autoridades sólo le autorizaban a ir con la condición de que su esposa se quedara en Alemania como rehén.



Lodz, Poland. Plantilla de médicos del hospital del ghetto. Archivo fotográfico de Yad Vashem (Tomado de Cuerda E, González-López E, López-Estebaranz JL: Dermatología en la Alemania Nazi. Actas Dermosifiliogr 2011;102:423-8 - Vol. 102 Num.6 DOI: 10.1016/j.adengl.2010.09.002)

En 1942, tanto Buschke  como su esposa fueron deportados a Theresienstadt. Abraham Buschke murió en febrero de 1943, exhausto y caquéctico, de disentería. De los 140.000 prisioneros de Theresienstadt, sólo 17.000 conservaban la vida cuando las tropas aliadas entraron en el campo en mayo de 1945. Una de las supervivientes fue Erns Buschke, la esposa del gran dermatólogo, que terminó su vida junto a sus hijos en los EEUU.

También debemos recordar a Ludwig Pick, que realizó algunas aportaciones a la Dermatología especialmente en el campo de las lesiones pigmentadas. Había estudiado en las universidades de Heidelberg, Leipzig, Berlín y Königsberg. En 1906 era director del departamento de Anatomía Patológica del Hospital de Freiedrichshain, en Berlín, y en 1909 fue nombrado profesor. Había luchado en el ejército alemán durante la I Guerra Mundial, pero esto no evitó que fuera encarcelado en el campo de concentración de Theresienstadt, donde murió en febrero de 1944.


Barracones del campo de concentración de Theresienstadt


Otra personalidad que debe ser recordada es la de Lucja Frey-Gottesman (1889-1942) una neuróloga polaca nacida en Lwów (ciudad que actualmente pertenece a Ucrania). Había descrito el síndrome de Frey, caracterizado por episodios recurrentes de enrojecimiento y sudoración facial desencadenados por estímulos gustatorios y limitados al territorio de inervación del nervio aurículo temporal. Tras la invasión de los alemanes en Ucrania en 1939 fue enviada al gueto de Lwów por su condición judía, donde continuó trabajando como médico. En agosto de 1942, coincidiendo con la llamada Solución Final, los nazis destruyeron la clínica del gueto y mataron a todos los médicos y pacientes del centro.  No se sabe si Lucja murió en aquella acción o fue deportada al campo de exterminio de Belzec, cercano a Varsovia ya que se efectuaron deportaciones masivas (50.000 personasen 12 días). 


Arthur Simons (1879-1942) describió la enfermedad de Barraquer-Simons, también conocida como lipodistrofia progresiva o síndrome de Holländer-Simons. En esta enfermedad se produce una atrofia simétrica del tejido adiposo de la parte superior del cuerpo y de la cara, mientras que aumenta el de la parte inferior del cuerpo. Por sus orígenes judíos los alemanes lo expulsaron de su puesto de profesor en el hospital de la Charité en Berlín en 1933. En 1942 fue deportado al campo de concentración de Vaivara, cerca de Estonia, donde falleció



Bibliografía

Cuerda E, González-López E, López-Estebaranz JL: Dermatología en la Alemania Nazi. Actas Dermosifiliogr 2011;102:423-8 - Vol. 102 Num.6 DOI: 10.1016/j.adengl.2010.09.002

Gans O. Zum 100. Geburstag von Karl Herxheimer . Hautarzt 1953, 4: 444


Holubar K, Wolff K. The genesis of American Investigative Dermatology from its roots in Europe. J Invest Dermatol 1989 (Suppl) 92:14S-21S

Klee E. Auschwitz, die NS-Medizin und die Opfer. Fischer. Frankfurt, 1997.


Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra. Barcelona, 1994.


Sierra X. Dermis y Cronos. La dermatología en la historia. Ed. Planeta de Agostini. Barcelona, 1995


Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania Nazi. En: Sierra X (ed): Cien Años de Dermatología 1900-2000, pp. 55-69

Ternon Y, Helman S. Historia de la Medicina SS. Fomento de Cultura Ediciones. Valencia, 1971

jueves, 6 de octubre de 2016

Dermatólogos judíos bajo el III Reich (IV): Boicot a consultas privadas





Julius Streicher

Inge va a un médico judío 
(1933)

Ilustración del libro Der Giftpilz 
(El hongo venenoso) 
Berlín. 


Hoy comenzamos con la ilustración de un cuento para niños Der Giftpiltz (El hongo venenoso) publicado en la Alemania nazi en 1938. Era un libro lleno de mensajes antisemíticos para imbuir el odio racial a los niños alemanes. Para desprestigiar a los judíos no dudaba en aportar citas falsas del Talmud. El librito prevenía del peligro que podía suponer acercarse a un judío, ya fuese tendero, médico o maestro. En uno de sus capítulos se alertaba del riesgo que corría una chica alemana que decidía visitar a un médico judío. La descripción del médico es totalmente tendenciosa, dirigida a cultivar el temor en los jóvenes lectores, con todo tipo de tópicos y estereotipos malintencionados: 
"Sus ojos toparon con la cara del doctor. Y su cara era la cara del Diablo. En medio de su demoníaca cara destacaba una enorme y ganchuda nariz. Tras sus gafas se vislumbraban sus ojos criminales. Sus labios prominentes dibujaban una mueca maligna" 
Efectivamente, el nacionalsocialismo quiso apartar a los judíos de todos los lugares de prestigio y responsabilidad. Y como parte de esta campaña, se promulgaron diversas medidas contra los médicos judíos, muchos de ellos dermatólogos. 

El boicot a las consultas médicas judías no fue una exclusiva del III Reich.
También se practicó en regimenes afines, como la Francia de Vichy del Gral. Pétain. 

Amenazas a las consultas privadas

Ya hemos visto en una entrada anterior como los médicos judíos fueron apartados de sus cargos en los hospitales y universidades. Pero el nazismo no se limitó a eso. El hostigamiento contra los dermatólogos de origen judío continuó. Se efectuó propaganda directa e indirecta para que el público no asistiera a los consultorios privados de médicos judíos. Se propalaban burdos bulos, como que los dermatólogos judíos hacían desnudar a sus pacientes para excitarse sexualmente, que las tocaban impúdicamente o que intentaban besarlas. Una de las calumnias más repetidas era precisamente esa: que los judíos eran unos libidinosos y obsesos sexuales, que no dudaban en propasarse e incluso violar, si podían, a las chicas "arias". 


Placas de consultas de médicos judíos en los que
se ha pegado la advertencia:
"Cuidado! Judío! Prohibidas las visitas"
Los consultorios dermatológicos languidecían. Los pacientes de compañías aseguradoras habían casi desaparecido (las mutualidades desaconsejaban a sus asegurados acudir a un médico judío). Los funcionarios públicos también tenían prohibido asistir a la consulta de un médico no ario. 

Los escasos pacientes privados que insistían en ser tratados por judíos eran motivo de chanzas y frecuentemente advertidos con cartas en tono disuasorio y amenazador, como ésta, enviada por un  agente de la Alta Comandancias de las SA en Nuremberg:


“He sabido que está Vd. siendo tratado por un médico judío. Pero los alemanes debemos acudir sólo a médicos alemanes. Un judío no es un alemán. Esto también debe servir para recordarle que Vd. recibe sus beneficios públicos del pueblo alemán y no del pueblo judío. Los judíos sólo se benefician de la hospitalidad de Alemania. Espero que esta instrucción sea suficiente para que Vd. actúe como alemán de aquí en adelante. Pienso observarle atentamente para ver si Vd. toma en consideración mi advertencia. En caso de que haga caso omiso, tendremos que solucionar este asunto de otro modo. Heil Hitler!”

A tal punto llegó la presión que muchos médicos no judíos decidieron especificar su procedencia aria en las recetas, imprimiendo un membrete con la cruz gamada y la leyenda “Deutscher Artz” (Médico alemán)


Las leyes de Nuremberg

En septiembre de 1935 se promulgaron las llamadas “leyes de Nuremberg”, coincidiendo con la clausura del congreso anual del NSDAP en esta ciudad alemana.   Entre estas nuevas leyes estaba la Ley de la Protección de la Sangre Alemana y del Honor Alemán, por la que el matrimonio y las relaciones sexuales entre alemanes y judíos se consideraba un delito. Se complementaron con un decreto que definía quien debía considerarse judío, a efectos legales. Se consideraba judío propiamente dicho a quien tuviera tres abuelos judíos, o quien tuviera dos y conservara la religión judía o estuviera unido en matrimonio a un/a judío/a. De todos modos, para menores parentescos subsistían también ciertas formas de discriminación.  


   Miembros del NSDP llevando carteles con la advertencia:
"Alemán, no compres a los judíos"
Según las leyes de Nuremberg todos los judíos fueron privados del pasaporte alemán y clasificados como simples "residentes en Alemania" aunque llevasen varias generaciones naturalizados en el país. Los judíos comenzaron a experimentar serias restricciones. No podían entrar en cines, teatros o bibliotecas. Los negocios de los judíos comenzaron a sufrir no ya boicot sino asaltos violentos que duraron hasta finales de 1935. En esta fecha, ante las críticas de H. Schacht, presidente del Reichsbank y ministro de Economía (que calificó la situación de irresponsable) se abrió un período de dos años de relativa moderación, época en la que se celebraron los Juegos Olímpicos de Berlín (1936). 

En 1937 Schacht, que se oponía a la importante carrera armamentista,  dimitió como ministro de Economía,  siendo sustituído por Hermann Goering . En abril de 1938 se promulgó un decreto por el que se expropiaban todas las propiedades de los judíos, que debían donarse al Estado, “en interés de la economía alemana”.


Artículo en la prensa diaria con datos sobre la masiva
emigración de los médicos judíos al extranjero. 
Este decreto afectó a las propiedades de los médicos judíos. Muchos de ellos  habían ya emigrado al extranjero. Pero quedaban más de 5.000 médicos en Alemania. Algunos de ellos, desposeídos de cargos, clientes, bienes y derechos, subsistían desempeñando otros oficios y profesiones sanitarias (masajistas, industria farmacéutica, enfermeros...). Pero otros (cerca de 4.000) todavía intentaban, contra viento y marea, ejercer la profesión médica en sus consultas. Pero en estas circunstancias era muy difícil. Los ingresos de estos médicos eran muy escasos. Un médico judío ganaba unos 300 Reichsmarks /año, contra los 13.000 de un médico ario.


Derogación de las licencias médicas

El 25 de julio de 1938 se proclamó un decreto  por el que se derogaban las licencias de ejercicio de los médicos judíos y se les prohibía ejercer la medicina.  Pero como que tampoco se permitía a los médicos arios atender a enfermos judíos, se toleró que algunos médicos judíos en ejercicio fueran autorizados a seguir atendiendo exclusivamente a enfermos judíos, si bien debían estar provistos de un permiso especial. En estos certificados se evitaba darles el título de "médico". Se había sustituído por el eufemismo despectivo de curadores de enfermos (709  de los 4000).


Placas de consulta médica, con el distintivo de la estrella de David.
Médico judío solamente para pacientes judíos. 

Uno de estos “curadores de enfermos” fue Felix Pinkus. Había sido el secretario de la Sociedad Alemana de la Lucha anti-venérea y de la Sociedad Berlinesa de Dermatología; había descrito el lichen nitidus, y varias estructuras anatómicas en el folículo pilosebáceo; era el autor de un extenso capítulo sobre anatomía de la piel en el Handbuch de Jadassohn; había luchado en el ejército alemán durante la I Guerra Mundial, alcanzando la Cruz de Hierro; había dirigido una importante clínica privada en Berlín y había sido Director del Hospital Municipal de Mujeres en Berlín-Reinickendorf. Ahora solamente podía atender judíos, y estaba obligado a poner una estampilla con la estrella de David en sus recetas.


    



Bibliografía



Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra Creación y realización editorial. Barcelona, 1994


Sierra X. Dermis y Cronos. La dermatología en la historia. Ed. Planeta de Agostini. Barcelona, 1995

Sierra X. Historia de las enfermedades cutáneas producidas por hongos. Mra Creación y realización editorial. Barcelona, 1996.

Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania Nazi. En: Sierra X (ed): Cien Años de Dermatología 1900-2000, pp. 55-69

Weyers W. Death and Medicine in Nazi Germany. Dermatology and Dermatopathology under the swastika. Ardor scribendi, ltd. Philadelphia, 1998.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Dermatólogos judíos bajo el III Reich (III): Expulsiones en universidades y hospitales





Christian Schad

Retrato del Dr. Hans Haustein 

Óleo sobre lienzo. 80,5 x 55 cm
Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.  



El Dr. Hans Haustein (1894-1933) era un importante dermatólogo, dedicado sobre todo a las enfermedades venéreas. Lo había retratado Christian Schad, que había sido introducido en el selecto círculo político-literario de los Haustein por el periodista Felix Bryk. Schad representó al doctor con una sonda de Beniqué asomando por el bolsillo, ya que este instrumento era el símbolo de los venereólogos por excelencia. Haustein era acosado por los nazis por su origen judío y justo cuando la Gestapo iba a detenerle se suicidó. Este luctuoso episodio nos introduce en el tema de lo terrible de la persecución de los dermatólogos judíos bajo el nazismo. Como hemos visto en anteriores entradas, el nazismo imponía el antisemitismo en todos los ámbitos de la sociedad estrechando cada vez más el asedio a todas las personas - cualquiera que fuera su nivel profesional - que no fueran estrictamente "arios". 


Detenciones, expulsiones y sustituciones


Desde los primeros días de la dictadura, pelotones de camisas pardas de las SA irrumpían en los hospitales para detener a algunos médicos judíos mientras trabajaban. Eran detenciones que se practicaban intencionadamente de forma brutal y humillante. Los detenidos solían ser destacados judíos u opositores al régimen, y eran generalmente torturados en las oficinas de las SA. Algunos, aparentemente se suicidaron con cianuro tras caer en manos de la Gestapo, como fue el caso de Hans Haustein (1894-1933) o de Ernst Kromayer  (1862-1933), el inventor de la dermoabrasión. A partir de enero de 1933, varios centenares de dermatólogos judíos (un 5% del total) se suicidaron, o al menos esta fue la versión oficial de su muerte.
           
El 7 de abril se promulgó la ley por la que se relevaba de sus cargos a todos los profesores universitarios de origen judío o de ideas políticas contrarias al nazismo ("Gesetzes zur Wiederherstellung des Berufsbeamtentums"). Se despidieron más de 250 profesores universitarios y se retiraron muchos títulos de doctorado. Solamente en la universidad Von Humboldt de Berlín se quemaron 20.000 libros. 


Oskar Gans
Poco después una disposición parecida sustituía a los médicos judíos que ocupaban cargos en los hospitales. Se prescindió así de figuras como Abraham Buschke (1868-1943) y de su ayudante Ludwig Löwenstein (que habían descrito el tumor de Buschke-Löwenstein) ; de Oscar Gans (1888-1983)  y de Hermann Pinkus (1905-1985) dos afamados histopatólogos; de Stephen Epstein (1900-1975); y de muchos otros.

Arthur Simons (1879-1942) describió la lipodistrofia progresiva, enfermedad en la que se produce una atrofia simétrica del tejido adiposo de la parte superior del cuerpo y de la cara, mientras que aumenta el de la parte inferior del cuerpo. Por sus orígenes judíos los alemanes lo expulsaron de su puesto de profesor en el hospital de la Charité en Berlín en 1933. 

Alfred Marchionini (1899-1965) fue apartado de su cargo de profesor asociado a la Universidad de Freiburg, Marchionini, que había descubierto el manto ácido de la piel e investigado aspectos de la superficie cutánea, no era judío, pero su esposa tenía una abuela judía (aunque convertida al luteranismo) Esta circunstancia bastó para considerarle persona non grata. 

Muchos médicos no judíos, pero de ideas contrarias al régimen nazi tampoco se libraron de la expulsión. Fue el caso de Georg Alexander Rost (1877-1970), autor de uno de los textos de dermatología más populares en el segundo cuarto del siglo y de Leo von Zumbusch (que había descrito la psoriasis pustulosa) y a la sazón rector de la Universidad de Munich. Von Zumbusch había sido afín políticamente al NSDAP en su primera época, pero tras leer "Mein Kampf" llegó a la conclusión que Hitler era un lunático, y no dudaba de calificarlo de estúpido en público. Cuando alguien le saludaba al grito preceptivo de "Heil Hitler", Von Zumbusch solía decir “no ladre tan fuerte por favor.

Tras tantas expulsiones, el número de vacantes fue estremecedor. Se cubrieron con miembros del partido nazi, o personas afines ideológicamente, frecuentemente recién licenciados en Medicina, sin preparación especializada alguna. En algunas ciudades las plazas a cubrir fueron tantas que más de 1/3  de las mismas se cubrió con estudiantes de medicina sin el título de médico. La mortalidad en los hospitales alemanes aumentó  aquel año (1933) en un 16%.



Estudiantes universitarios

Pero no sólo los profesores universitarios y los médicos de los hospitales se vieron apartados de sus cargos. La situación era también difícil para los estudiantes de medicina. En febrero de 1933, la Facultad de Medicina de Munich dispuso “para evitar disturbios” que los estudiantes judíos no podían sentarse en las aulas hasta que lo hubieran hecho todos los alumnos arios. Sólo al comenzar la clase, si quedaba algún sitio libre en las últimas filas, podían ocuparlo discretamente, sin molestar.  

En octubre de 1933, los estudiantes judíos fueron excluídos del servicio militar. Sin embargo este certificado era imprescindible para licenciarse, por lo que equivalía a no poder terminar la carrera. Un año más tarde se suavizó esta disposición y se permitió presentarse al examen de licenciatura a aquellos estudiantes judíos que renunciasen a la ciudadanía alemana y que demostrasen la intención de instalarse en el extranjero. Sólo así eran autorizados a examinarse.    

           

Bibliografía

Hilberg R. Die Vernichtung der europäischen Juden. Fischen Taschenbuch Verlag. Frankfurt, 1990

Johnson PA. A History of the Jews. Harper/Perennial. New York, 1987.

Jäckle R. Schicksale jüdischer und “staatsfeindlicher” Ärztinnen und Ärzte nach 1933 in München. Munich: Liste Drmokratischer Ärtzinnen und Ärzte München, 1988.


Schmidt C. 14/29 December 1933 - 31December 1945: The Forced Recess.  En: Holubar K., Schmidt C, Wolff K. Challenge Dermatology. Vienna 1841-1992. Verlag der österreichischen Akademie der Wissenschaften. Viena 1993.

Scholz A. Der Suizid von Dermatologen in Abhängikeit von politischen Veränderungen. Hautarzt 1997, 48:929-935.

Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra Creación y realización editorial. Barcelona, 1994

Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania Nazi. En: Sierra X (ed): Cien Años de Dermatología 1900-2000, pp. 55-69




Dermatólogos judíos bajo el III Reich (II): Marginación científica






Soldados alemanes impiden el acceso de los judíos en la Universidad de Viena 
(1933)

Fotografía

Dokumentationsarchiv des Osterreichischen WiderstandesViena 


El antisemitismo era cada vez más creciente en Alemania. El clima general estaba muy enrarecido ya desde algunos años antes de la subida de los nazis al poder. En la Universidad de Giessen, por ejemplo, el profesor de dermatología, Albert Jesionek, que no era judío, fue muy criticado por acoger en su cátedra al judío húngaro Stephan Rothman, y las presiones se sucedieron hasta que éste último abandonó su puesto en 1926, continuando como asistente no remunerado, hasta 1928, año en el que regresó a Hungría. Rothman fue el secretario general del Congreso Internacional de Dermatología celebrado en 1935 en Budapest, y posteriormente, en 1938, emigró a los Estados Unidos. Rothman, como veremos más tarde, ayudó a muchos dermatólogos judíos a huir del III Reich e instalarse en América, y contribuyó notablemente al desarrollo de la dermatología investigadora norteamericana. 

Primeras medidas antisemíticas

El partido nacionalsocialista alcanzó el poder en Alemania en 1933, estableciendo rápidamente un estado totalitario, que afectó a instituciones gubernamentales, políticas, sindicales y también profesionales. El objetivo era establecer una dictadura racista, basada en la supremacía de la raza aria. En este contexto, el papel a desempeñar por los médicos nazis era importante: debían ser ellos los que supervisarían la “pureza racial”.


Joseph Jadassohn, uno de los represaliados.   
La primera medida fue instaurar una total disciplina dentro de la profesión. Tanto la vida privada como la  profesional de los médicos debían ser supervisadas por el Colegio de Médicos del Reich, reestructurado, naturalmente, bajo el control del Reichführer Gerhard Wagner (1889-1939).  Uno de los primeros objetivos de esta nueva organización fue la de “desjudaizar” la medicina.

El primer movimiento consistió en relevar de sus cargos a los médicos judíos que formaban parte de las Sociedades científicas. Fueron marginadas así personalidades como Joseph Jadassohn (probablemente el dermatólogo más famoso del mundo en aquel momento y autor de la monumental obra Handbuch der Haut und Geschlechtskrankheiten, el texto dermatológico más extenso jamás escrito) o Felix Pinkus

Leo von Zumbusch (1874-1940) fue un importante dermatólogo, recordado sobre todo por su descripción de la psoriasis pustulosa. Era Jefe del Servicio de Dermatología desde 1915 y profesor en la universidad Ludwig-Maximiliens de Munich, donde llegó a ser rector. No era judío, pero tras una campaña de denuncias fue destituído de sus cargos en 1935 por no ser simpatizante del NSDAP. 

Las juntas de las sociedades médicas, como la prestigiosa Sociedad Alemana de Dermatología, ya no serían elegidas por votación, sino designadas por su nuevo presidente entre dermatólogos adictos al partido nazi. Esta injusta disposición motivó algunas críticas aisladas, como la de Erich Hoffmann (1868-1959) el descubridor del treponema pálido. La respuesta del régimen fue destituir inmediatamente a Hoffmann de su cargo de jefe de departamento de Dermatología de la Universidad de Bonn.

Leo von Zumbusch (1874-1940) 
El siguiente paso lo constituyó el cambio forzoso de los comités editoriales de las revistas dermatológicas, que debía estar formado exclusivamente por “médicos de ascendencia alemana”. En 1936 se forzó la dimisión de Abraham Buschke, Wilhelm S. Frei, Leopold Freund, Karl Herxheimer y Felix Pinkus, miembros del comité editorial de Archiv für Dermatologie und Syphilis

El número de artículos publicados disminuyó en más de un 50% y obviamente, la calidad de la publicación cayó en picado.

Se prohibieron también las citas bibliográficas ni cualquier otra referencia a los autores judíos, en publicaciones ni en tesis doctorales. Ni siquiera podía citarse a Behring, Premio Nobel en 1901, que, aunque no era judío, se había casado con una judía. Los judíos debían ser olvidados, barridos, en una especie de “damnatio memoria” obsesiva. La calle de Paul Ehrlich, en Frankfurt, cambió de nombre. También la de Paul Gerson Unna en Hamburgo. El busto de este último desapareció de la clínica dermatológica.

Bibliografía


Hilberg R. Die Vernichtung der europäischen Juden. Fischen Taschenbuch Verlag. Frankfurt, 1990

Jäckle R. Schicksale jüdischer und “staatsfeindlicher” Ärztinnen und Ärzte nach 1933 in München. Munich: Liste Drmokratischer Ärtzinnen und Ärzte München, 1988.

Johnson PA. A History of the Jews. Harper/Perennial. New York, 1987.

Lifton RJ. The Nazi Doctors: Medical Killing and the Psychology of Genocide. Harper-Collins. New York, 1986.


Schmidt C. 14/29 December 1933 - 31December 1945: The Forced Recess.  En: Holubar K., Schmidt C, Wolff K. Challenge Dermatology. Vienna 1841-1992. Verlag der österreichischen Akademie der Wissenschaften. Viena 1993.


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Sierra X. Historia de la Dermatología. Mra Creación y realización editorial. Barcelona, 1994

Sierra X. Dermis y Cronos. La dermatología en la historia. Ed. Planeta de Agostini. Barcelona, 1995

Sierra X. Historia de las enfermedades cutáneas producidas por hongos. Mra Creación y realización editorial. Barcelona, 1996.


Sierra X. Los dermatólogos judíos en la Alemania Nazi. En: Sierra X (ed): Cien Años de Dermatología 1900-2000, pp. 55-69