jueves, 5 de enero de 2017

Las Tres Gracias de Rubens (y IV): Cáncer de mama









Peter Paul Rubens

Las tres gracias (detalle)
(1630-1635) 

Óleo sobre tabla de madera de roble. 220,5 x 180 cm
Museo del Prado. Madrid.   




En anteriores entradas nos hemos referido a la obra maestra de Rubens "Las Tres Gracias", sin duda una de las más célebres de todo el arte occidental. Hoy nos vamos a fijar en un detalle de este cuadro: una alteración patológica presente en la mama de una de las tres mujeres representadas y que fue sido motivo de un detallado estudio publicado hace ya algunos años en la revista Medicina Cínica por parte de J.J. Grau, M. Prats y M. Díaz-Padrón

En la figura de la derecha, la mama izquierda de la modelo tiene pintada una tumoración el pecho izquierdo de la modelo tiene pintada una tumoración en el cuadrante superior izquierdo que llega hasta el hueco axilar izquierdo. Unos pliegues en la axila podrían corresponder ya a una afectación de los ganglios linfáticos regionales. Además el pezón está retraído hacia la axila homolateral y el volumen general del seno parece menor que la del otro lado. La tumoración entre la mama y la axila izquierda es exofítica, irregular y muestra una tonalidad rojiza, eritematosa, que puede indicar una cierta inflamación. Este aspecto es compatible con la presencia de un cáncer de mama localmente avanzado, que según opinan los oncólogos J.J. Grau y M. Prats podría corresponder a un estadio T4b o IIIb, en la clasificación actual, y suponiendo que no existieran metástasis a distancia (ya que nada hace suponer que las hubiera). 

El diagnóstico visual no deja lugar a dudas. Este aspecto es característico del cáncer de mama, y afecta el cuadrante superior externo de la mama, que es la localización más frecuente de estos tumores. Todo hace pensar pues que Rubens, pintor muy realista, se limitó a pintar con exactitud lo que estaba viendo, y que nos ha dejado una imagen casi fotográfica.

Es de destacar además que esta parte del cuadro se conservaba en perfecto estado y que no ha sufrido ningún cambio en las posteriores restauraciones de la tabla. 

El cáncer de mama es muy frecuente en Holanda, país con una alimentación tradicional rica en grasas. Suele afectar más a mujeres obesas con gran superficie corporal, que coincide con las modelos de Rubens. 




Pero, ¿quién era esta modelo? En otras obras de Rubens encontramos otras lesiones que podrían corresponder a cáncer de mama incipiente, siempre en la mama izquierda y siempre en el cuadrante superior externo ("Orfeo y Eurídice" y "Diana y sus ninfas perseguidas por sátiros"). Por lo tanto no es descabellada la hipótesis propuesta por Grau y cols. de que el cáncer de mama tal vez pudiera corresponder a la misma modelo en las tres obras. Pensar en una coincidencia de patología en tres mujeres diferentes sería muy poco probable. Pueden objetarse las diferencia de fecha en las que Rubens pintó estos tres cuadros, que supondría una evolución lenta del tumor, aunque a esto puede aducirse que algunos de estos tumores presentan una evolución relativamente lenta, que a veces puede ser de más de 10 años.

Retrato de Suzanne Fourment
National Gallery. Londres. 
Retrato de una dama (Suzanne Fourment)
Musée du Louvre. París. 

















Rubens pintó diversos retratos de Suzanne Fourment, la hermana de Helène, su segunda mujer, que también le sirvió en muchas ocasiones de modelo. Su fisonomía coincide bastante con la de la diosa afecta por la tumoración mamaria. Y también coinciden sus pendientes, que el pintor dejó plasmados en diversas obras con gran detalle. Esto hace suponer que tal vez fuera su cuñada Suzanne la modelo que padecía un cáncer de mama. 



Bibliografía

Grau JJ, Prats M, Díaz-Padrón M. Cáncer de mama en los cuadros de Rubens y Rembrandt. Med Clin 2001;116:380-4. 


Las tres gracias de Rubens comentadas en latín 



miércoles, 4 de enero de 2017

Las Tres Gracias de Rubens (III): Celulitis.






Peter Paul Rubens

Las tres gracias (detalle)
(1630-1635) 

Óleo sobre tabla de madera de roble. 220,5 x 180 cm
Museo del Prado. Madrid.   




En una entrada anterior comentaba el cuadro de Las Tres Gracias, de Rubens, como un canto a la vida, a la sensualidad y a la belleza y lo comparaba con otras interpretaciones de este mito a lo largo de la historia del arte. Y podíamos ver que en el cuadro de Rubens se hace patente el ideal estético de la hermosura femenina del s. XVII representado en los cuerpos sinuosos de tres mujeres.   

Sin embargo, en nuestra época no es probable que nadie propugnara estos cuerpos femeninos como perfectos y como el modelo de belleza a seguir. 

Esta disyuntiva estética hace que nos planteemos muchas preguntas ¿Tanto han variado los gustos en tres siglos y medio? ¿Quién determina lo que es bello y lo que es feo? ¿Es la hermosura un criterio cambiante, una cuestión efímera, en los caprichosos brazos de las modas?
Venus de Willendorf

En efecto, así es. En el Neolítico se preferían las mujeres francamente obesas, esteatopígicas, ya que el máximo ideal era la de una hembra reproductiva, con largas lactancias y continuados embarazos. Tenemos un claro ejemplo en la Venus de Willendorf, por ejemplo.  

Un criterio diferente fue el propuesto mucho más tarde, en el mundo grecorromano, donde podemos tomar la Venus de Milo como ejemplo de perfección estética. Sin embargo, teniendo en cuenta que esta estatua reflejaba el cuerpo de una joven de unos 18 años tampoco sería un modelo que tentara a las chicas de esta edad del s. XXI. 
Venus de Milo

En el Renacimiento se idealizaban cuerpos algo más acercados a la actual tendencia. La Venus de Botticelli sería un ejemplo mejor comprendido en nuestros tiempos. Aunque probablemente tampoco en su totalidad. 

Y en el Barroco, como vemos el cuerpo femenino ideal es  el propuesto por Rubens. Una propuesta muy alejada de los criterios actuales, que no dudarían de clasificar a las voluptuosas Gracias de obesas y de celulíticas. 

El término celulitis se usaba médicamente para definir una infección bacteriana del tejido celular subcutáneo ocasionada por estreptococos (y así era definido por la Enciclopaedia Britannica hasta 1986) pero ha sido progresivamente sustituído por la acepción de acumulación de grasa. Ésta acepción no tiene una clara correspondencia médica. 


Jacob Jordaens: El Rey Candaules mostrando su esposa a Giges
La primera vez que se usó el término celulitis fue en el Diccionario Médico Littré y Robin de 1873. En esta obra se definía vagamente como "una inflamación del tejido celular". Pero nadie le dió una connotación negativa hasta 1933, cuando la revista francesa Vôtre Beauté lanzada por Eugène Schueller (fundador del grupo L'Oréal) publicó un artículo de un tal Dr. Debec, en el que se declaraba que 
"la celulitis es una acumulación de agua, toxinas, residuos y grasa contra la que es muy difícil luchar". 
La fobia por la celulitis llegó a Estados Unidos cuando en 1968 la revista Vogue publicó un reportaje sobre una mujer que había esperado mucho tiempo 
"para ser diagnosticada de celulitis y ahora es demasiado tarde para hacer algo por su enfermedad". 


Cartel publicitario de una Clínica de Cirugía Estética de Israel
La industria cosmética se dedicó entonces a producir un gran número de cremas y preparados para luchar contra esta condición (hasta llegar a vender más de 900.000 envases de cremas anticelulíticas anuales solo en Francia). 

La obsesión por la celulitis se generalizó. Más tarde la cirugía plástica introdujo liposucciones y otras técnicas para luchar contra ella. Incluso una clínica de Israel (Herzliya Medical Center) usó el cuadro de las Tres Gracias de Rubens sobre el que se habían pintado las líneas que generalmente se usan en Cirugía Estética para planificar una intervención, para publicitar sus tratamientos, añadiendo el slogan: "Perfection has no limits". 

Sin embargo, criterios estéticos aparte, la celulitis no es propiamente una enfermedad. Se trata de acúmulos grasos entre trabéculas de colágeno que están condicionados por factores hormonales normales en una mujer adulta. Como decían Nürnberger y Müller en 1978 es más bien "una enfermedad inventada", basada sobre todo en su no aceptación como ideal de belleza. 

Rico-Avello y otros autores han especulado que las Tres Gracias podían presentar lipodistrofia, estado caracterizado por un acúmulo de grasa en la parte inferior del cuerpo, con una clara disparidad con la mitad superior. Sin embargo, al observar la parte alta de las tres diosas, es bien patente que no existe una gran diferencia con el resto. Otra cosa es que tengan un claro sobrepeso. 


Bibliografía

Nürnberger F. y Müller G. So-called cellulite: an invented diseaseJ. Surg. Dermatol. 1978.  Mar;4(3)221-9.



Rubens: Las tres gracias





martes, 3 de enero de 2017

Las Tres Gracias de Rubens (II): Antecedentes







Las Tres Gracias 
(s. II d.C.) 

Escultura de mármol, procedente de Cirene 
Museo de Trípoli (Jamahiriya Museum) 
Trípoli (Libia)   




Aunque para la mayoría, las Tres Gracias nos han llegado a través del cuadro de Rubens, los antecedentes artísticos de esta representación son numerosos y algunos de notable antigüedad. Vamos a repasar algunas de estas "tres gracias".


Relieve griego. 100 a.C.  
Los orígenes de esta obra se deben buscar en la mitología griega, una temática muy habitual en el arte barroco. Las tres gracias eran las Carites, hijas de Zeus y la ninfa Eurínome. Sus nombres eran Eufrosine, Talía y Aglae (aunque muchos escriben Aglaya para referirse a esta última). Las tres hermanas siempre iban juntas y eran las diosas de la alegría, el hechizo y la belleza. 

Mosaico Romano representando las Tres Gracias (s. III d.C). 
Museu Arqueològic de Barcelona.
No hay muchas fuentes clásicas que se refieran a ellas, aunque sabemos que se les atribuían sentimientos de jovialidad, buen gusto o esplendor. Estaban muy relacionadas con Afrodita, con quien a veces se les representa y con el dios Eros o Cupido (como puede verse en el cuadro de Rubens), por lo que no es difícil relacionarlas con el amor y el enamoramiento. Las Gracias  concedían dones y regalos, como la alegría, la elocuencia o la sabiduría, por lo que se las relacionaba también con la amistad y la generosidad. 

Fresco de Pompeya representando a las Tres Gracias. 
Las Gracias eran las encargadas de presidir todos los acontecimientos en los que el placer fuese el principal ingrediente, como las buenas comidas o banquetes y los espectáculos de danza, entre otros. Acompañaban con frecuencia a las musas que solían bailar y divertirse al son de la música que tocaba Apolo.  Bailaban tanto que a veces solían llevar la cabellera algo despeinada. Solían vestirse con una túnica, aunque muchas veces iban completamente desnudas. 

Medallón de cuenco romano 200-260 d.C. 
Eran muy jóvenes y bellas, pero nada engreídas ni presuntuosas. Las Carites eran extremadamente alegres y divertidas, lo que hacía que fueran muy apreciadas tanto en el mundo terrenal (por los hombres mortales) como en el Olimpo eterno, por los dioses inmortales. 

Sarcófago paleocristiano de las Tres Gracias (Museo del Bardo, Túnez)

Las Tres Gracias siempre se representan juntas y nunca por separado, como tantas otras tríadas de dioses tan frecuentes en los pueblos indoeuropeos, donde el tres es un número mágico. Por esto, e
n la época paleocristiana se las tomaba para representar a las tres virtudes cardinales: Fe, Esperanza y Caridad, y así figuran en un sarcófago del Museo del Bardo, en Túnez. 

Sandro Botticelli representó a las Tres Gracias a la izquierda de su cuadro "La Primavera". Uffizzi, Florencia

Rafael Sanzio: Las Tres Gracias. 

Más cercano a Rubens es el cuadro pintado por Rafael Sanzio, y del que el artista flamenco realiza una personal reinterpretación, al parecer inspirada en una fuente de Siena. 

Pero en el cuadro de Rafael, las tres hermanas se muestran castas y recatadas, con una actitud estática, mientras que en el cuadro de Rubens aparecen voluptuosas, alegres y llenas de vitalidad. 

Para completar la entrada de hoy revisaremos la interpretación de este tema por parte de diversos autores, terminando con las interpretaciones posteriores a Rubens, como las de Canova y Picasso. 


         
Lukas Cranach el Viejo






Tintoretto


Albert Dürer

Hans van Aachen


Fresco de Villa Farnesina. Roma. 


J. Jacques Pradier (1790-1852)
Antonio Canova


Salvador Dalí




Pablo Picasso 





Las tres Gracias: De la tradición mitológica a Rubens y a Picasso


lunes, 2 de enero de 2017

Las Tres Gracias de Rubens (I): la obra






Peter Paul Rubens

Las tres gracias 
(1630-1635) 

Óleo sobre tabla de madera de roble. 220,5 x 180 cm
Museo del Prado. Madrid   




Es sin duda una de las obras maestras y más conocidas de Peter Paul Rubens (1577-1640). Representa a las tres hijas de Júpiter y Eurímone, Aglae, Eufrosina y Talía. Según En la Ilíada, Homero las relaciona con Afrodita, y por lo tanto simbolizaban la belleza, la sexualidad y la fertilidad. Pero también se las relacionaba con la generosidad y la amistad, ya que eran muy pródigas y solían otorgar dones.  

Rubens las representa entrelazadas en un escenario, enmarcadas por un telón, y con un paisaje con ciervos de fondo. El árbol que se tuerce y se quiebra, en el ángulo superior izquierdo, está pintado con tonalidades muy oscuras, que contrastan vivamente con la gasa blanca colgada de la rama. En la parte superior, el cuadro está rematado con una guirnalda de flores, de calidades matéricas, que le da un cierto empaque. En un ángulo, un apagado Cupido sostiene una cornucopia de la que mana agua. Pero las tres figuras están en primer plano y ocupan la práctica totalidad del cuadro, por lo que nada distrae de la plena contemplación de sus cuerpos. El resto solamente tiene la función de realzar la exaltación de las tres mujeres desnudas.


El detallado tratamiento de las joyas realza
los voluptuosos cuerpos de las tres mujeres 
La intención del autor de reclamar la atención para los tres personajes queda todavía más clara si nos fijamos en el minucioso detalle de las joyas que lucen las tres hermanas, en vivo contraste con los ciervos del fondo, que apenas están esbozados. La luz incide sobre sus cuerpos, dejando en penumbra el telón que las enmarca e incluso la figura de Cupido monocroma y oscura queda reducida a una anécdota, como una mera parte del marco pictórico. 

El arte de un Rubens maduro aparece pletórico, recreándose con pinceladas sueltas en las carnaciones y sensuales relieves del cuerpo femenino, del que se nos revela como un gran conocedor. La piel de las tres mujeres se hunde al contacto de las manos de las otras, provocando huecos y pequeñas ondulaciones cutáneas. El espectador, así, no solamente capta las  impresiones visuales, sino que casi puede sentir las sensaciones táctiles evocadas por la pintura. El resultado es de una gran sensualidad. 

El personaje de la derecha, tal vez representa a la cuñada de Rubens
En las Tres Gracias, Rubens opta por una representación de las tres Carites muy diferente de la que se había realizado hasta entonces, especialmente las tres mujeres castas y recatadas del cuadro de Raffaele Sanzio, que seguro que el pintor flamenco conocía muy bien. Rubens al pintar las Tres Gracias está maduro y pletórico y entona un decidido canto a la belleza, a la voluptuosidad y a la vitalidad. Pintada poco después de haber contraído matrimonio con la joven de 16 años Helena Fourment (1630) el artista quiere transmitir la felicidad y alegría que caracterizan a esta etapa de su vida. Suele aceptarse que la diosa de la izquierda está inspirada en los rasgos idealizados de su propia esposa. 

La obra no fue fruto de ningún encargo, sino que fue concebida como un proyecto personal, por lo que todavía deja más claro el entusiasmo de su autor al pintarla. Rubens se convierte así en el primer artista conocido que pinta un cuadro de gran formato para su propio deleite.


En la obra de Rubens, las tres hermanas aparecen entrelazadas en círculo, retrasando cada una de ellas un pie, como si quisieran iniciar una danza, lo que da una sensación de movimiento armónico y delicado, circular, en un diálogo con las formas curvilíneas de los cuerpos, resaltado aún más por las transparencias de las vaporosas gasas. 

Las formas de las diosas son voluptuosas y abundantes, y se corresponden con el ideal de estética femenina de la época. Debemos subrayar este detalle, sobre el que volveremos más tarde. Lo mismo podemos decir del tinte clarísimo de la piel de las diosas. El artista les da un color blanco que obtiene a partir de la fusión de los tres colores primarios, consiguiendo así una carnación muy real. Los peinados también son los habituales del s. XVII. 

Aparte de representar a su segunda mujer, Helena Fourment en el personaje de la izquierda, algunos críticos creen que la figura de la derecha está inspirada en su hermana, Suzanne Fourment, aunque otros se inclinan por creer que podría representar a su primera mujer, Isabelle Brandt. 


Las Tres Gracias, de Rubens: 




domingo, 1 de enero de 2017

Lo más leído del blog en el año 2016


En la Galleria Doria Pamphilj, Roma



Un dermatólogo en el museo

Lo más leído del blog en el año 2015


El blog se ha consolidado en este segundo año desde su inicio. Con cerca de 600 entradas publicadas y 230.000 visitas los seguidores se extienden ya por múltiples países. 

Pasamos hoy revista a las entradas que se han visitado más en este año (todas ellas con más de 1000 visitas) comenzando por el puesto número 10 y llegando, en orden inverso, al primer puesto. 



10. Rapadas y humilladas 


La privación forzosa del cabello ha sido siempre considerado como un signo de vejación y vilipendio, especialmente en el caso de las mujeres. Rapar el pelo, seguido de la exposición pública a la mofa se ha usado como castigo ejemplar a los vencidos en numerosas ocasiones. Especialmente humillante fue la rapa de las mujeres republicanas tras la victoria franquista después de la guerra civil española. 

Una vejación que también fue practicada en Francia tras la liberación a las mujeres que se consideraba que habían tenido cualquier trato amable con las tropas alemanas. 


Un dermatólogo en el museo: Rapadas y humilladas (I): la represión franquista http://xsierrav.blogspot.com/2016/07/rapadas-y-humilladas-i-la-represion.html?spref=tw

Un dermatólogo en el museo: Rapadas y humilladas (II): la Francia liberada http://xsierrav.blogspot.com/2016/07/rapadas-y-humilladas-ii-la-francia.html?spref=tw




9. Cólera


El cólera fue una de las enfermedades más mortíferas en el s. XIX. Tuvieron lugar diversas epidemias que azotaron Europa y provocaron una altísima mortalidad. 

Esto provocó que se tomaran medidas de higiene pública como el tratamiento de las aguas y también el descubrimiento de la vacuna anticolérica por parte del Dr. Jaime Ferrán, que contribuyó a mitigar los terribles efectos de esta temida enfermedad. 

En esta entrada se aportan también recuerdos y datos personales de algunas de mis experiencias de juventud. 


Un dermatólogo en el museo: Cólera http://xsierrav.blogspot.com/2016/10/colera.html?spref=tw



8. Carteles sobre sífilis y ETS en la II Guerra Mundial 


Una recopilación de carteles de propaganda sanitaria en la II Guerra Mundial (la última entrega de una serie de 4). La gran incidencia de sífilis y blenorragia en los soldados de los ejércitos combatientes ocasionaba numerosas bajas y un considerable coste económico, por lo que proliferaban carteles, películas y todo tipo de propaganda con finalidad preventiva. 


Carteles sobre sífilis y ETS en la II Guerra Mundial (I) http://xsierrav.blogspot.com/2016/09/carteles-sobre-sifilis-y-ets-en-la-ii.html?spref=tw

Carteles sobre sífilis y ETS en la II Guerra Mundial (II) http://xsierrav.blogspot.com/2016/09/carteles-sobre-sifilis-y-ets-en-la-ii_5.html?spref=tw

Carteles sobre sífilis y ETS en la II Guerra Mundial (III) http://xsierrav.blogspot.com/2016/09/carteles-sobre-sifilis-y-ets-en-la-ii_6.html?spref=tw

Carteles sobre sífilis y ETS en la II Guerra Mundial (y IV) http://xsierrav.blogspot.com/2016/09/carteles-sobre-sifilis-y-ets-en-la-ii_7.html?spref=tw





7. Pere Virgili, un museo inesperado 


En el pueblo de Vilallonga del Camp (Tarragona) encontramos un sorprendente museo sobre la figura del gran cirujano catalán Pere Virgili, hijo predilecto del lugar. Un museo realizado con los encomiables esfuerzos de los habitantes del pueblo, que han conseguido reunir recuerdos, instrumental del s. XVIII y documentación sobre el fundador de los Colegios de Cirugía de Cádiz y de Barcelona y el primero en realizar una traqueotomía.



Pere Virgili (I): Un museo inesperado http://xsierrav.blogspot.com/2016/08/pere-virgili-i-un-museo-inesperado.html?spref=tw


Pere Virgili (y II): Una vida dedicada a la Cirugía. http://xsierrav.blogspot.com/2016/08/pere-virgili-y-ii-una-vida-dedicada-la.html?spref=tw






6.  La fimosis de Luis XVI (I): El matrimonio no consumado

  


Luis XVI de Francia estaba afecto de fimosis. Al parecer, eso impedía o dificultaba su vida sexual, y tardó 7 años en consumar su matrimonio con María Antonieta. Esta circunstancia, junto con la abulia sexual del rey, propició que la insatisfecha reina mantuviera relaciones homosexuales y heterosexuales con diversos amantes de su círculo más próximo. 



La fimosis de Luis XVI  (I): El matrimonio no consumado http://xsierrav.blogspot.com/2016/12/la-fimosis-de-luis-xvi-i-el-matrimonio.html?spref=tw


La fimosis de Luis XVI (y II): El rey que no quería operarse. http://xsierrav.blogspot.com/2016/12/la-fimosis-de-luis-xvi-y-ii-el-rey-que.html?spref=tw  





5.  La operación del Dr. Péan



El Dr. Péan (1852-1929) fue un famoso cirujano francés del s. XIX, a quien también se debe parte de la colección de ceras dermatológicas del Hospital de Saint Louis. A través de un cuadro que representa una operación del famoso cirujano, se analiza cómo debía ser una intervención quirúrgica en aquel tiempo y la importancia del Dr. Péan en la medicina de la época.


La operación del Dr. Péan 
http://xsierrav.blogspot.com/2016/11/la-operacion-del-dr-pean.html?spref=tw



4. María Antonieta (I-III)


Una serie de tres entradas sobre María Antonieta, situando su llegada a la libertina corte de Francia de Luis XV para casarse con el Delfín, el futuro Luis XVI. María Antonieta se convertiría a los pocos años en una joven reina, cuya ligereza y su nula vida sexual con el rey la condujo a rodearse de una frívola corte de amantes y aduladores con escandalosos y constantes derroches. Su irresponsable actitud le granjearía el odio del pueblo contribuyendo al estallido posterior de la Revolución.

Tras el intento de fuga de Varennes y el juicio y ejecución de Luis XVI, la reina fue recluída como prisionera en la Conciergerie. Tras un rápido juicio, fue posteriormente condenada a la guillotina. La noche antes de ser ejecutada, el pelo de la antigua reina encaneció súbitamente. Un fenómeno poco frecuente, que puede darse en situaciones de estrés extremo y que se conoce, precisamente como "síndrome de María Antonieta". 


María Antonieta (I): Los derroches de una reina frívola.
http://xsierrav.blogspot.com/2016/11/maria-antonieta-i-los-derroches-de-una.html?spref=tw

María Antonieta (II): De la toma de la Bastilla a la huída de Varennes.
http://xsierrav.blogspot.com/2016/11/maria-antonieta-ii-de-la-toma-de-la.html?spref=tw


María Antonieta (y III): La súbita canicie antes de la ejecución. http://xsierrav.blogspot.com/2016/11/maria-antonieta-y-iii-la-subita-canicie.html?spref=tw



3 . Los pintados ojos de los egipcios





Los ojos tenían una gran importancia para los egipcios y por eso los representaban en amuletos con función apotropaica. También era norma maquillarlos, tanto en hombres como en mujeres, con diversos productos y estilos que variaron según las diversas épocas. 

El maquillaje de los ojos no solamente tenía una función decorativa: el kohol era una sustancia de propiedades antisépticas que tenía una función preventiva e incluso curativa de ciertas afecciones oculares. 



Los pintados ojos de los egipcios 
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2. Los pieles rojas, cazadores de cabelleras 



Algunas tribus indígenas de América del Norte, de creencias animistas, arrancaban el cuero cabelludo de sus víctimas de guerra para exhibirlas como trofeo, creyendo que allí residía el alma. Una muestra más de los que puede llegar a simbolizar el cabello humano. 

Analizamos algunos aspectos de el simbolismo de la cabellera humana entre estos pueblos. 


Los pieles rojas, cazadores de cabelleras. 
http://xsierrav.blogspot.com/2015/04/los-pieles-rojas-cazadores-de-cabelleras.html?spref=tw





Y la entrada más leída de 2016 fue: 


1. La escasa higiene de Luis XIII


La higiene corporal era casi inexistente en el período barroco. El baño completo era temido, ya que según una tendencia muy extendida, podía contribuir a que penetraran miasmas en el cuerpo. 

Esto neo era solamente válido para las clases menesterosas: tampoco en los palacios se practicaban muchos lavados. 

Comentamos diversos datos sobre la casi nula higiene corporal del rey Luis XIII de Francia, del que consta que se lavó en muy contadas ocasiones. 



La escasa higiene de Luis XIII 
http://xsierrav.blogspot.com/2016/11/la-escasa-higiene-de-luis-xiii.html?spref=tw